jueves, 29 de diciembre de 2016

UNA CRÓNICA DE ANTES DEL SÍ Y DEL NO.

UNA CRÓNICA DE ANTES DEL SÍ Y DEL NO

Cómo le toman la temperatura a los acontecimientos nacionales los habitantes de recónditas poblaciones del país.

 
LOS ÚLTIMOS PASOS DE LAS FARC, COMO GRUPO ARMADO, EN URABÁ. Cuarta parte. 
Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos.
Reportaje exclusivo de Canal 3 sistema en línea.

Belén de Bajirá es territorio sitiado por paramilitares. Un pequeño poblado de la frontera del Chocó y Antioquia donde se siente la presencia de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, en cada pared las siglas AGC marcan su territorio. Este lugar que crece de manera desmedida debido a recientes invasiones de gente venida de muchas pates de la costa, Antioquia y el mismo Chocó, es paso obligado para llegar a Brisas, lugar de embarque por la vía del río Atrato hacía Murindó y otros pueblos chocoanos y antioqueños por los cuales atravesé para lograr entrevistarme con miembros de las FARC EP, en los meses de septiembre y noviembre.

Pueblito alejado de la urbe paisa (Medellín), mucho más de Bogotá; uno se preguntaría, cómo le toman la temperatura a los sucesos políticos de importancia nacional, los pobladores de un sitio tan alejado de las capitales colombianas, en medio de la zozobra permanente de la guerra, habitados por la amenaza de los grupos armados ilegales que, sin que el estado tome control, hacen presencia a plena luz del día por sus barrios y calles imponiendo su ley.

Son más o menos las 6 de mañana, estamos a unos días de realización del polémico plebiscito por la paz, del 2 de octubre, convocado por Juan Manuel Santos y que se perderá en un pulso de poderes ante los fraudes y las falacias creadas por la supuesta oposición liderada por el uribismo. Voy en un Van (transporte que tomé en Mutatá a eso de las cuatro y media de la mañana), acompañado de unas 7 personas que se dirigen al caserío de Brisas. En Bajirá hay parada obligada. Se sube a la cabina un joven de tez morena, de rasgos aindiados, con visible acento chocoano; saluda con gran confianza al conductor e inicia un diálogo que durará unos 15 minutos con anécdotas propias de la rutina de la región: que hoy llega una panga sólo con escoltas de alcaldes del Chocó y Antioquia que van hacía Murindó.  Que hoy no ha pasado la ruta de julano de tal que suele ser muy madrugador. Que la pavimentación de la carretera Mutatá-Bajirá es un hecho. Que la vía Brisas-Murindó, del otro lado del río Atrato, es el motivo de reunión de los Alcaldes en la región… Y después se meten en una prolongada conversación sobre los acontecimientos trascendencia de trascendencia nacional que pudieron observar en las trasmisiones de los noticieros de televisión de la noche anterior. El siguiente diálogo entre los dos personajes, conductor del transporte y su amigo que abordara el carro en Bajirá, es  una manifestación concreta de la percepción de los habitantes de una alejada población sobre la situación nacional, situación que se hace propia cuando se cruza con las realidades que los golpean diariamente.

- Ahora si se puso bueno eso sí, no vio anoche en el noticiero: Santos pidiéndole al Vargas Lleras (Vicepresidente), que le ayude con el “sí”… que eso hasta le podría ayudar a él mismo, le dijo… es que él puede llegar a ser presidente y tiene con qué, con ese poder que tiene, para eso ya tiene fuerza en el país…

- Es que tiene que estar con el “sí” yo por ejemplo voy a estar con el sí. Es que el que ha sufrido con esta guerra es uno…

- Hay tanta gente con el sí… si ve que hasta “los verdes” están con el sí… es que los únicos que no están con el sí son los de Uribe… esa gente que tanto daño le han hecho al país, porque es que las cosas hay que decirlas… Yo por ejemplo, yo he sido uribista, pero con eso de que él va a estar con el “no” es que ya no voto más por él… hombre, si es que los que hemos sufrido con esta guerra somos nosotros, hay que ver todas esas víctimas de Bojayá… es que esa es la masacre más grande que ha habido en Colombia, como doscientas personas que murieron ahí, es que eso es mucho daño que ha hecho esa gente…

- Al Uribe lo que lo mata es ese rencor por lo del papá…

- Y cuántos papás no han  muerto en esta guerra, y la gente que va a perdonar… yo mismo cuántos familiares no me han matado, si es que yo ni al Atrato puedo ir a visitar a mi familia… Yo si voy a votar por el sí… en el Chocó todos van a votar el sí… En Urabá sí mucha gente va a votar por el no, porque es que esa gente de Urabá le es muy fiel a Uribe…

- Y Uribe con toda esa plata que tiene ¿por qué no se irá para Estados unidos y deja el país en paz?...

- No hombre, con todas esas escoltas que tiene, él no se puede ir porque aquí hay que seguir manteniéndole toda esa seguridad…
- En mi casa, mi mujer tiene que votar el sí, si vota el “no” es que ya no vive más es conmigo, si vota el no es que no me quiere, si el que está arriesgando por estas carreteras es uno…

- Es que así es que tiene que ser, en la casa se tiene que hacer lo que uno dice. En mi casa también es que votan el sí…

- Si es que uno es que está madrugando para salir a buscar la comida, y quién se aguanta estos retenes, con lo maluco que son los retenes…

- Y eso que retenes ya no hay, como las FARC están recogidas… quietas por el proceso de paz…

- Cómo así… las FARC sí, pero acaso el ejército y esos “otros” no es que siguen ahí…

- No que va, el ejército, el de Bajirá, eso ya no hay por allá… incluso con esa caminata que hay en Murindó, no le dije que hoy vienen todos los alcaldes a Murindó, que van a hacer una caminata…

- Me imagino toda esa escolta que va  a ver… eso debe haber ejército, alguien tiene que cuidar, se imagina si a un alcalde de eso le llega a pasar algo…

- No hombre, eso ya FARC no hay por allí… En el Chocó la que se está metiendo por todos lados haciendo campaña por el sí es la Piedad Córdoba… A esa si es que no la quieren los del “no”, el mismo Uribe…

- Yo si es que digo que hay que votar el sí… a le gente que va a votar el “no”, pues uno le respeta la idea per es que uno tiene que pensar en que es que somos nosotros los que ponemos los muertos… los que dicen “no”, pues será que ellos no ponen muertos, no sufrirán como hemos sufrido tantos de nosotros…

- Y si vio que cogieron al Arias en estado Unidos, al que fue Ministro de Uribe, al “uribito”, como le dicen… Y que la mujer dijo que él no estaba huyendo… sino que apenas habían llegado hace ocho días a descansar…

- Ese sí es de la gallada de Uribe…

- Y con tanta plata que tiene que tener, porque irse para los Estados Unidos vale su plata…

- Ese que dicen que ponía a firmar a unos la plata que le daba a otros…

- Eso lo hizo con Uribe…

- Sí, pero el que firmó es él… no Uribe… Uribe si es que es muy inteligente, porque ahora al que tienen perseguido es al Arias…

- Sí, pero Uribe con eso del No, esta es borrando lo poco bueno que hizo…

- Y que cuando cogieron a  Arias, Uribe salió a decir que eso era Santos que lo mandó a coger… vea usted… ese Uribe si es que le tiene rabia también al Santos….

En este punto los interlocutores detienen el diálogo. Arribamos  a Brisas. Desde la cabina se avizoran las primeras casas de madera parapetadas sobre gruesos troncos, bases de más o menos un metro de altura, como es costumbre en estos poblados que se han ido erigiendo a orillas del río y en prevención de  los posibles efectos de las crecientes del mismo río;  su incipiente comercio, sobre todo restaurantes,  ya están de puertas abiertas, son más o menos las 6:20 de la mañana.

Horas después arribaré a Murindó. A eso de las 10 y media de la mañana. En este municipio, lo primero que se observa es el ambiente festivo en el pueblo. Desde un “picot” en una esquina del parque, suena un regaettón a todo volumen; no sólo culminan las fiestas de San Bartolomé, evento que se celebra por lo grande en la zona, sino que también está el encuentro de alcaldes de la región.

No obstante la estridencia de la música, todo se percibe tranquilo; indígenas y población Afro, diseminadas por todo lado. En una tienda, una de las más grandes del lugar, cuatro muchachos que saludan amablemente, permanecen vigilantes, segundos después me entero que son milicianos de la guerrilla de las FARC. A pocos metros de ellos, en la mitad del parque, un par de soldados, miembros del ejército nacional descansando del sol de la mañana. Igualmente a muy pocos metros de los soldados, unos cinco policías sobre una gran tarima que permanece, desde un concierto de la noche anterior, en un costado del parque. Policías, ejército y milicianos de las FARC: definitivamente éstas son otras épocas, antiguos enemigos tolerándose entre ellos, haciendo como si el otro no estuviera allí, evitando el enfrentamiento.      

Yo observo sorprendido el cuadro, pocos segundos antes de encontrarme con dos inmensas vallas
publicitarias: La primera con la imagen de los artistas invitados que cerraron las fiestas de San Bartolomé. La otra, de dimensiones desproporcionadas para el lugar, con la imagen del vice presidente Vargas Lleras, acompañada de un “Gracias a Dios por tu recuperación, vicepresidente Vargas Lleras, para que sigas haciendo bien tu trabajo en favor de los colombianos”. Entonces recuerdo las palabras de los tripulantes de la cabina del Van que me trajo hasta Brisas, antes de embarcarme para Murindó… Imposible no recordarlas: “es que él puede llegar a ser presidente y tiene con qué, con ese poder que tiene, para eso ya tiene fuerza en el país”. Desde este recóndito lugar del país se siente dicha fuerza. Desgracia para este martirizado país que está acostumbrado a elegir como gobernantes a sus propios verdugos…

 



 

 

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