sábado, 8 de julio de 2023

Opinión. La Constitución colombiana más revolucionaria del siglo XIX fue federalista

 Opinión

La Constitución colombiana más revolucionaria del siglo XIX, fue federalista

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos*


 Aunque la historia reconoce a Tomas Cipriano de Mosquera como el precursor de la Constitución más avanzada del siglo XIX, debemos ser justos y afirmar que muy seguramente esta Constitución, o no hubiere existido o, se hubiere tardado un poco más en existir sin la acción valiente de Juan José Nieto, primer y único presidente afrodescendiente de Colombia (1861). Nieto (además primer novelista colombiano), fue en realidad quién se adelantó en darle un golpe de Estado al gobierno del conservador Mariano Ospina Rodríguez, proclamándose presidente de la Confederación Granadina en su calidad de Gobernador y presidente del Estado Soberano de Bolívar, para luego cederle el solio presidencial a Mosquera.

La historia suele decir que, de un solo tajo Mosquera pasó de ser gobernador rebelde del Cauca a ser presidente de Colombia, pero esta es una verdad a medias, pues en este trayecto fue invaluable la acción decidida y cómplice que Juan José Nieto le prodigara en su empeño rebelde y sin la cual, seguramente, el líder caucano hubiera podido fracasar en su ambición golpista y, por ende, no hubiese sido posible la Constitución de Río Negro (1863). La verdad sea dicha.

Pero bueno, estos contextos los abordaremos en otros escritos, por ahora vamos al grano: La Constitución de 1863.

Como todas las constituciones de dicho siglo, producto de una guerra civil (Guerra Magna, 1860 a 1862), que como ya lo expresamos concluyó con un golpe de estado a un gobierno conservador. Una guerra civil donde las insurgencias de la época, guerrillas -en este caso liberales-, salieron triunfantes y se hicieron al poder. Estas guerras civiles se presentaban, entre otros motivos porque: Las guerras mismas se habían convertido en un medio para ascender y/o conquistar el poder político; también por la existencia de la injusticia social y política; así como la carencia de desarrollo de industrias en un país gobernado por militares terratenientes y finqueros en alianza con la iglesia católica que se negaban a la modernización del país, al desarrollo de nuevas formas de intercambio comercial, igualmente porque su poder político -y poder religioso en el caso de la iglesia católica-, dependía de la especulación que hacían con los conflictos sociales y las necesidades básicas de los más pobres o clases menos favorecidas (tal cual sigue siendo ahora).

Frente a este panorama, entonces, tras cada guerra civil, los vencedores tendían a cambiar de Constitución para imponer una propia, lo cual no siempre significaba un cambio democrático y/o un avance hacía la equidad y la justicia social, por el contrario podían ser constituciones retardatarias, autoritarias y presentar criminales retrocesos para las libertades y la democracia del país, tal y como sucedió con la Constitución de 1886 que nos significó vivir en el represivo medio evo, un oscurantismo político, religioso, social y económica por más de 105 años, hasta 1991. 

Esta Constitución de 1886, redactada a cuatro manos, entre Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro, a conveniencia conservadora, nos servirá entonces para ilustrarnos sobre los avances y postulados nobles de la Constitución federalista de 1863 (Constitución para “ángeles” opinaría el novelista francés Víctor Hugo, exaltándola como una carta magna generosa e ideal para los colombianos).

La Constitución de 1863, empecemos por su parte dogmática, se erigió como una bitácora nacional laica, no fue redactada en “el nombre de Dios”, como lo habían sido las anteriores y como volvería a redactarse la de 1886 desde el fuero religioso godo de Miguel Antonio Caro y los compromisos adquiridos por Núñez con el Vaticano, a razón de que le tramitarán un divorcio para él poder llevar como primera dama de su gobierno, a la cartagenera Soledad Román, quien hasta entonces habría sido su amante (esto último lo digo pero no lo sostengo). 

Desde su precepto laico, en el nombre del pueblo, la Constitución de 1863 le quitó bastantes poderes a la iglesia católica que se erigía como la única institución con autoridad y/o derecho para administrar la fe y la espiritualidad en la nación y abrió la puerta para la aceptación y la práctica de otros credos, tal y como debe ser en una democracia.

Igualmente, expropió a dicha iglesia (con inmenso poder terratenientes en esa época), de grandes propiedades -muebles, inmuebles, semovientes- y latifundios, llamados para entonces “bienes de manos muertas”, y se subastaron entre más de 4 mil nuevos propietarios. Se puede presumir que muchas personas a quienes la iglesia habría embargado por deudas, recuperaron sus propiedades. Hasta esa fecha, pues, la iglesia católica tuvo poder de banco y usurero prestamista. También perdería poder, la iglesia, en los predios de la educación donde imperaba con su filosofía doctrinal y doctrinante, al menos por los 28 años que duró dicha Constitución, hasta 1886, la educación pasaría a ser laica, basada en las ciencias modernas y no desde la dogmática bíblica.

Veamos, desde la visión de Salomón Kalmanovitz una síntesis de los aspectos más relevantes de dicha Constitución: “Se abolió la pena de muerte, se establecieron los jurados de conciencia y se otorgaron plenas garantías a los ciudadanos. Se consolidó la separación de Iglesia y Estado, cuando ya se habían confiscado los bienes de manos muertas que poseía el clero, explotados por siervos de la gleba; estos bienes se subastaron, obteniéndose cuantiosos recursos que fortalecieron al gobierno central.

El librecambio produjo excelentes resultados: las exportaciones pasaron de 3 millones de dólares anuales en 1850 a 20 millones en la década de 1870, diversificándose crecientemente: tabaco, añil, palo del Brasil, quina, cueros y el café que se cultivaba en Pamplona y salía por Cúcuta hacia el lago de Maracaibo. La mayor parte de las exportaciones se comportó de manera volátil; algunas fueron desplazadas por la química moderna y otras se acabaron porque el país era feudal, su productividad baja y la calidad de sus productos deficiente”.

 

Estado Federal

Pero, sin duda alguna el centro de dicha Constitución fue la del establecimiento, en su parte orgánica, de un Estado Federado, y así lo relata Juan Carlos Henao: “Los Estados Unidos de Colombia, como se llamó el país a partir de 1863, establecieron una confederación de nueve Estados soberanos con una gran autonomía en la cual pocas funciones correspondían al Gobierno Central y las demás a los Estados que integraban la federación. Cada Estado tenía rentas, potestad legislativa y gobierno propio debiendo ser, eso sí, “popular, electivo, representativo, alternativo y responsable”. Los nombramientos de los secretarios de Estado (hoy ministros), de los agentes diplomáticos y de los jefes militares se sometían a la aprobación del Senado, que también elaboraba una lista de candidatos para que el Presidente eligiera el General en Jefe del Ejército nacional. En un tema que es de vital importancia en nuestros días, los Estados tenían a su cargo la conservación de la paz en sus territorios, y para ello podían tener fuerza pública, permitiéndose la existencia de políticas regionales de paz, lo cual en estos momentos parece impensable, incluso subversivo”.

En dicho Estado federado “se estableció un catálogo de libertades individuales que situó a Colombia a la vanguardia jurídica y política de la época en donde, por ejemplo, se consagró la libertad de palabra, la libertad “absoluta” de prensa, la de pensamiento; se incorporó el derecho de gentes a la legislación nacional para poner término a las guerras civiles por medio de tratados entre los beligerantes –no se les llamaba delincuentes o enemigos–, con la advertencia de que “deberán respetar las prácticas humanitarias de las naciones cristianas y civilizadas”; se eliminaron privilegios y distinciones como la del fuero para los sacerdotes” también, “se contempló la abolición de monopolios y se instauró el libre cambio económico”.

Todo esto se perdería con la llegada de la dictadura de Núñez y su predecesor Caro, en palabras de Juan Carlos Henao: “La Constitución de 1886, cuyos padres fueron Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro, trajo a nuestro país los principios del Movimiento de la Regeneración: un Estado centralista, autoritario, vinculado orgánicamente con la Iglesia católica y restrictivo de las libertades públicas”.

Y para Kalmanovitz: “Todos estos avances en democracia, en economía y en educación fueron borrados con sangre por la Constitución de 1886, cuya implantación provocó tres guerras civiles. Su redactor fue Miguel Antonio Caro, hombre tan pío como despótico. El gobierno central se tornó autoritario, basado en una presidencia imperial con período de seis años, elegida de manera indirecta. El Legislativo surgía también de convenciones cerradas de delegados, todos conservadores. Los estados soberanos fueron robados de su autonomía y recursos fiscales que fueron gastados arbitrariamente, desconociendo las necesidades de los municipios y de las regiones. Gobernadores y alcaldes eran nombrados a dedo por el poder central. La economía se resintió con las guerras, la inflación desaforada y la persecución contra los empresarios, generalmente liberales.

La educación fue impartida bajo la dirección de la Iglesia, que prohibió la enseñanza de la ciencia y desarrolló el aprendizaje basado en la memorización, la represión y la obediencia ciega. Así, el país retornó a la Edad Media”.

No es descabellado, entonces, que en Colombia haya una amplia franja política considerando la posibilidad de volver a ser un Estado Federado que libere al país del déspota centralismo con el cual se castigan las regiones y departamentos más alejados, dejándolos en el más completo abandono, y a pesar de que estos le renten cuantiosas sumas al presupuesto de la nación. Una franja política que piense en superar el autoritarismo y el presidencialismo que ha asfixiado al país durante más de 135 años (desde 1886). Y que esta franja política esté En Marcha, pensándose muy bien cuáles serían los límites de ese país federado que promueven, con un claro “manual de funciones” que asignarían derechos de autonomía administrativa a los departamentos pero también limites o responsabilidades, dejando potestades administrativas nacionales al presidente del país -por ejemplo: el manejo de la seguridad nacional-; también respetando la acción legislativa del Congreso como órgano articulador de toda norma nacional y, sobre todo, respetando la majestad de la justicia.

Fuentes importantes:

“El ideario de la Constitución de 1863 no ha muerto”, Juan Carlos Henao, en Periódico El Tiempo. (Archivos Internet)

“La Constitución de Rionegro”, Salomón Kalmanovitz en Periódico El Espectador. (Archivos Internet)

*Luis Carlos Pulgarín Ceballos. Nombrado Embajador del idioma español, por La Fundación César Egido Serrano y el Museo de la Palabra en sesión plenaria, Madrid, España, febrero de 2018. Comunicador Social (egresado UNAD); Abogado (egresado IUC). Defensor de Derechos Humanos, Periodista y escritor de oficio.  Diplomado en: MASC, Conciliación en Derecho y Amigable Composición; Acción para la Paz CAPAZ (ESAP); Justicia Transicional (IUC); Gerencia Cultural (Fundación Universitaria JFKennedy), y Liderazgo Social y Político (U. Autónoma de Colombia). Estudios de Conciliación en Equidad (Min Interior Colombia); Resolución Pacífica de Conflictos (Robert Fisher de la U, de Harvard); Dramaturgia Cinematográfica (U. Latina de Panamá); entre otros estudios de Derechos Humanos, periodismo radial, teatro, literatura, libretos para cine y televisión.

Premio Nacional de Dramaturgia Para Niños 2001. Premio Nacional “Poesía Capital”, Casa de Poesía Silva, 2005. Beca IDCT Creación en Teatro 2002. Premio (compartido) en concurso nacional de proyectos para televisión “No se le arrugue” de Producciones PUNCH, año 2000. Creativo y Libretista programa Planeta Niños, nominado por el periódico El Tiempo, como mejor programa infantil, de la televisión colombiana en 2004. Segundo Lugar III Concurso de Cuento Eutiquio Leal – U. Autónoma de Colombia y Taller de Escritores Gabriel García Márquez, Bogotá 2012. Ganador del Concurso Tertulias a la Francesa con el proyecto “las bodas de Fígaro”;  Fundalectura y Embajada de Francia, 2006. Invitado especial de la 3ª. Feria Internacional del Libro del Zócalo, México D.F., en el marco del proyecto “Bogotá suena – ciudad invitada de honor”, año 2003.

viernes, 24 de febrero de 2023

Novela "Las Putas Nunca Mueren en Domingo" retoma crimen de monja en Bogotá, acontecido en 1999.

La tesis del crimen de la religiosa, en la nueva novela publicada por DeRacaMandaca Editores SAS, es que la monja fue asesinada por autoridades civiles y policiales dadas sus denuncias ante la Fiscalía por el exterminio de prostitutas que estaba llevando a cabo un grupo de operación de limpieza en el centro de Bogotá. Esta hipótesis desmiente la tesis presentada por la Fiscalia, en el año 2001, año del juicio de acusación; tesis en la cual Sor Amparo Granada habría sido asesinada por una monja de su misma comunidad en el barrio histórico La Candelaria.

La novela, igualmente, plantea la hipótesis de que la operación de exterminio que cobró la vida de una cuarentena de prostitutas en menos de tres meses, se desató luego de que el alcalde mayor de Bogotá, en dicho año de 1999, lanzara su política pública de recuperación del espacio público en en centro de Bogotá.

Ela rgumento de la novela es el siguiente:

Marcela es una joven que llega a la Bogotá de 1999 con el sueño de ser estrella de televisión, pero termina estrellada en la realidad de la prostitución. Ella vivirá la zozobra permanente de ser la próxima víctima de una serie de asesinatos de prostitutas que se están presentando en el centro de la ciudad, donde ejercen este oficio miles de mujeres y travestis. Los asesinos están dispuestos a torturar y matar a todo aquel que se interponga en sus planes de instaurar el terror, incluyendo una religiosa que será la única que intentará proteger a las prostitutas.

La novela revive el caso de una religiosa de la Comunidad de las Adoratrices asesinada en 1999, supuestamente por otra religiosa, y pretende en sus páginas finales convencer al lector sobre el por qué esto no fue así como lo informaron los medios y autoridades en su momento, no obstante queden dudas sobre la complicidad de la otra religiosa en el horrendo crimen. 

 Lea aquí las primeras páginas de la novela: https://drive.google.com/file/d/1tgPXZEyglPOKmPin11L-4L9Qbar_lJml/view





 


ABCdario del Infierno: algunos poemas del nuevo libro de Luis Carlos Pulgarín Ceballos

«ABCdario del Infierno»: algunos poemas del nuevo libro de 

Luis Carlos Pulgarín Ceballos

Por Samuel Solórzano Cisery

Tomado de: https://lachachara.org/


viernes, 1 de julio de 2022

La Verdadera Franja Amarilla ¿Ospina vs. Ospina?

 Por Luis Carlos Pulgarín Ceballos

(Escritor y periodista)


(Nota de entrada: Este artículo lo escribí en respuesta a una columna de William Ospina, publicada en El Espectador; como era de esperarse nunca fue publicado en dicho medio, donde como todo medio de derecha, tal vez, no tiene cupo una crítica a uno de sus columnistas funcionales al régimen político que defienden, no olvidemos a qué grupo económico pertenece este medio)

 

Jóvenes de Primera Línea, indígenas, afros y campesinos excluidos de un sistema económico desigual (los nadies), son la verdadera Franja Amarilla de hoy, ellos ayudaron a elegir El Cambio propuesto por el Pacto Histórico, mientras el autor del ensayo original (un desdibujado William Ospina) se inclinó por militar en la franja del continuismo hegemónico bipartidista liderado desde la sombra por un uribismo desesperado ante la posibilidad de perder el poder ante Gustavo Petro.

 

El por muchos ahora desconocido ensayista William Ospina, a quien por ejemplo yo no reseñaré más como un autor coherente en mis cátedras universitarias, pretende hacer creer que la Franja Amarilla por él convocada en su ensayo del mismo nombre cerró filas en torno al polémico anti excandidato presidencial Rodolfo Hernández a quién él (Ospina) acompañó en espera de participar de la burocracia “rodolfista” desde un prometido ministerio que fusionaría la cultura y el medio ambiente.

Luego del triunfo del Pacto Histórico el pasado 19 de junio, Ospina se atreve a afirmar que “su Franja Amarilla” queda a la espera de una nueva oportunidad con un acumulado de más de 10 millones de votos logrados por su candidato Hernández (ver su columna en El Espectador, 26 de junio de 2022). Falacia de falacias de un ensayista que parece no leerse a sí mismo y por eso ha terminado votando por el uribismo, una de las expresiones políticas más nefastas de las últimas décadas en la historia de toda la hegemonía bipartidista colombiana (votó por Zuluaga en 2014, y probablemente por Duque en 2018).

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La guerra y la impunidad han sido la estrategia del dominio a través de la historia de Colombia; tal parece que para Ospina, si se acaba la guerra y la impunidad en el país se le agota la materia prima para seguir estructurando ensayos, tal vez por esto votó en 2014 (y tal vez en 2018, como ahora en 2022) contra el gobierno de la Paz y se alineó con el voto de los guerreristas del Centro Democrático cuya propuesta era entonces hacer trizas dicha Paz.


Para desencantar a Ospina hay que aclararle el origen de los votos de su 

candidato, lo cual él, en su ciega obstinación contra El Cambio, parece no comprender aunque en el pasado ha demostrado una gran capacidad intelectual para interpretar contextos políticos; eso es pues lo que nos ha querido demostrar con más de una decena de ensayos que ha escrito y publicado, aunque muchos de ellos parecen repetirse o ser una extensión perpetua de su Franja Amarilla. Los votos del imputado -por corrupción- Rodolfo Hernández, el mismo que dice que empobrecer más a los pobres es una delicia, el candidato de Ospina, no tienen una unidad de criterio político como lo quiere hacer ver el mismo Ospina; no son el voto de apoyo homogéneo de 10 millones de electores a una propuesta presidencial que represente el sueño de la llegada al poder de quienes quieren que el gobierno de azules y rojos se termine. Podemos identificar sin duda alguna variables electorales en estos 10 millones de votos y de esta manera comprender que los electores de Rodolfo Hernández realmente no votaron por él o porque hayan encontrado coherencia en sus propuestas, sino que fue un voto contra Gustavo Petro; un voto de un sector de colombianos y colombianas que han forjado su criterio electoral desde la desinformación y el odio, y en muchos casos, al parecer como el del mismo Ospina, desde el oportunismo solapado de quienes buscan un candidato que les pueda permitir acomodarse en la burocracia y hasta hacer “negocios” para seguir empobreciendo pobres a la manera del candidato.

Es claro que casi 5 millones de los votos de Hernández fueron los votos que puso, desde la sombra, el uribismo; los votos que sin tomarse la foto de frente con el polémico candidato puso Uribe con su gran capacidad para maniobrar políticamente, incluso después de que sus candidatos propios fueron derrotados. Es decir, 5 millones de votos de la derecha extrema, violenta y criminal que tanto ha mortificado en sus ensayos a Ospina, pero con la cual parece tranzar para justificar su fallido apoyo a Rodolfo Hernández. A esos 5 millones súmele otra cantidad de votos de ciudadanos ingenuos y sin mayor nivel de lectura y conocimiento de la historia, formados desde los discursos de manipulación de los medios de comunicación industrial y no desde los libros del mismo William Ospina a quien en su mayoría desconocen, millones de electores que votaron por el miedo a que supuestamente Colombia se convertiría en otra Venezuela, si se elegía a Petro; como si Colombia no estuviera peor que el vecino país. Y claro, habrán votos de afecto por Hernández: empresarios, contratistas, lagartos que habrán sido beneficiados por contratos en sus tiempos de concejal y alcalde, y demás negocios que como constructor de vivienda ha realizado para amasar la fortuna que hoy tiene (fortuna construida sobre esa delicia de amarrar a los pobres a 15 y más años a pagar altos intereses por una deuda).

Si los anteriores votos son el acumulado de “la Franja Amarilla” según Ospina, entonces ¿cuál es la ciudadanía alternativa que el convocaba en su ensayo de hace dos décadas? Habría que pedirle a Ospina que relea a Ospina para que recupere la lucidez de sus tesis originarias, o para que redacte otro ensayo y nos ayude a comprender lo que ahora nos confunde (pero sin falacias en todo caso).

Para un lector inteligente de nuestros contextos históricos, sin duda alguna, la Franja Amarilla, la ciudadanía alternativa que ésta supone, es aquella que ha estado relegada de toda garantía de dignidad humana, a quienes sus derechos se le han  negado históricamente, quienes han sido torturados con el dominio de unas élites excluyentes, clasistas y hasta criminales. Esta franja son precisamente esos “nadies” de los cuales nos habla y reivindica nuestra vice presidenta Francia Márquez a partir del concepto sociológico de Eduardo Galeano; esa Franja inmensa constituida por los sectores populares que no sólo han sido limitados violentamente para ejercer poder y gobierno, sino que han sido torturados con la exclusión, el hambre y la injusticia: los pueblos indígenas, las comunidades afros, millones de campesinos abandonados, millones de víctimas del despojo, millones de desplazados por la guerra, y una cada vez más visible franja juvenil de Primera Línea que se empodera no sólo para reclamar derechos sino que también para relevar los vetustos gobernantes del hegemónico y criminal bipartidismo colombiano, es decir, los “nadies”, esa gran franja que es en verdad la Franja Amarilla, la nueva y real Franja Amarilla (no la de Ospina), que se constituyó como la gran electora del Pacto Histórico.


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LUIS CARLOS PULGARÍN CEBALLOS

Nombrado Embajador del idioma español, por La Fundación César Egido Serrano y el Museo de la Palabra en sesión plenaria, Madrid, España, febrero de 2018.

Comunicador Social (egresado UNAD); Abogado (egresado IUC). Periodista y escritor de oficio.  Diplomado en: Acción y Paz (ESAP); Justicia Transicional (IUC); Gerencia Cultural (Fundación Universitaria JFKennedy), y Liderazgo Social y Político (U. Autónoma de Colombia). Estudios de Conciliación en Equidad (Min Interior Colombia);  Resolución Pacífica de Conflictos (Robert Fisher de la U, de Harvard); Dramaturgia Cinematográfica (U. Latina de Panamá); entre otros estudios de Derechos Humanos, periodismo radial, teatro, literatura, libretos para cine y televisión.

Premio Nacional de Dramaturgia Para Niños 2001. Premio Nacional “Poesía Capital”, Casa de Poesía Silva, 2005. Beca IDCT Creación en Teatro 2002. Premio (compartido) en concurso nacional de proyectos para televisión “No se le arrugue” de Producciones PUNCH, año 2000. Creativo y Libretista programa Planeta Niños, nominado por el periódico El Tiempo, como mejor programa infantil, de la televisión colombiana en 2004. Segundo Lugar III Concurso de Cuento Eutiquio Leal – U. Autónoma de Colombia y Taller de Escritores Gabriel García Márquez, Bogotá 2012. Ganador del Concurso Tertulias a la Francesa con el proyecto “las bodas de Fígaro”;  Fundalectura y Embajada de Francia, 2006. Invitado especial de la 3ª. Feria Internacional del Libro del Zócalo, México D.F., en el marco del proyecto “Bogotá suena – ciudad invitada de honor”, año 2003.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Lecturas recuperadas - Ingrid bienvenida a la libertad pero...

Con cabeza fría: Ingrid bienvenida a la libertad pero...


Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos.


 Mucha agua ha corrido desde 2008, cuando aquella "jugada maestra del Ejército colombiano (llena de perfidia eso sí), contra las antiguas  FARC-EP, en pro de liberar a varios secuestrados que podríamos decir eran de interes uno-A del gobienro y autoridades internacionales, privilegio que no tenían todos los secuestrados; pues también podríamos presumir que habían secuestrados de primeta clase y secuestrados de segunda clase. Obviamente Ingrid Betancourt pertencía a los de primera clase. 

La jugada maestra: La denominada "Operación Jaque", de la cual más adelante publicare un libro titulado: Operación Jaque, intimidades de una perfidia. La perfidia: El uso de logo simbolos universales prohibidos.

Mucha agua sí, y en medio de esa tanta agua, el rostro de una Ingid Betancourt, una de las liberadas en dicha Operación Jaque, que se desdibuja cada vez más, que va dando lastima porque cada vez avisoramos más y más su salida por la puerta de atrás de la historia política colombiana.

Imagen tomadade muro facebook de Camila Manzanares
Acciones llenas de banzadazos y de cuestionamientos por gran parte de la opinión pública, entre ellas, su pretendida demanda al Estado colombiano por su secuestro, donde al parecer primaba más la ambición monetaria que la de reivindicar, a partir de su experiencia, el secuestro como un acto denigrante en la lucha de guerrillas y paramilitares. Demanda que perdió cuando un militar de alto rango presentó un documeto que revelaba "intimidades" desconocidas hasta la fecha de dicho litigio: las intimidades de su terquedad al pasar la "línea roja de fuego" en pleno rompimiento de diálogos del Caguan (2002), exponiéndose ella y exponiendo a un equipo de personas que la acompañaban a lo que fue advetido por un militar en representación del Estado: la posibilidad de la muerte o de un secuestro, como finalmente sucedió. Tengo entendido que al no prosperar esta demanda, luego interpuso nueva demanda a través de su propio hijo como demandante.

Su imagen se desdibuja también en decenas de confesiones hechas 

por varios secuestrados donde se muestra una cara de una Ingrid que no perdió prepotencia en sus días de secuestro, sus pretensiones de "niña rica" por las cuales algunos de los compañeros de su cautiverio se sintieron lastimados; eso sín pasar a hablar de otros "comentarios" que no vienen al caso y que sólo vendrían a alimentar cierto morbo en esta columna.

Al país solo viene cada cuatro años cuando hay elecciones, le dijo una precandidata en medios de comunicación durante este 2022, cuando como por arte de magia (en su afán de dividir los sectores alternativos) el Consejo Nacional del Estado, lleno de magistrados de la perversa derecha, ferió Personerías Jurídicas de partidos desaparecidos, por doquier.  Baste decir que el comentario de que por el país solo se aparece cada cuatro años, dejando el confort que le prodiga Francia, lo compartimos muchos. Cuando digo Francia me refiero al país Europeo, por favor no confundir con la coherente Francia Marquez, autora del comentario entre otras cosas.

Para resumir y pasar a lo que verdaderamente venimos en este escrito; la sociedad colombiana ha visto una Ingrid llena de ambiciones de poder en medio de un Verde Oxigeno (su partido) lleno de desolación porque ya no arrastra la emoción política que pudo inspirar hace algunas décadas. Y en medio de estas pretensiones una cantidad de discursos erráticos y repetitivos sin propuestas  que dejen entrever su verdadero conocimiento de la realidad actual de Colombia: Palabras de rechazo a las "maquinarias" y "combate a la corrupción" que de tanto repetirlas sin contenidos y argumentos de contexto se notan ya vacías y de mera demagogía; y lo peor: caer tan bajo cuando se ha visto sin argumentos, como en aquel momento en que atacó a un candidato presidencial enrostrándole aspectos de una situación meramente de salud personal y de coyuntura que su competidor habría sufrido en el pasado. Eso sin cuestionar su actitud agresiva y denigrante contra la recien electa Senadora Piedad Córdoba, a quién tendría más que agradecer que reprochar. En esto último, es preciso decir que tanto Ingrid como los medios de comunicación han sido "perfidos", pues Ingrid ha estado atacando la imagen de alguien que no ha estado para defenderse, en los escenarios donde ella hace los ataques a micrófo abierto, y los medios no le han permitido entregar su propia versión o expresarse en su propia defensa. 

Pero bueno, a lo que he venido: en el 2008, recien liberada de la Selva Ingrid Betancourt, compartí en redes los siguientes párrafos que recuperé de mis archivos y que creo nos sirven para entender la génesis del declive del genio y figura de la hoy, nuevamente, candidata presidencia, eso sí, sin muchas posibilidades. Juzquen ustedes:

CON CABEZA FRÍA - INGRID BETANCOURT BIENVENIDA A LA LIBERTAD, PERO...

Hay que pensar que al momento de su liberación, la emoción y la felicidad propia de regresar a la libertad, ponían a Ingrid Betancourt en un estado fácilmente influenciable. No es raro que estos momentos hayan sido utilizados por el gobierno de Uribe para que la ex candidata pronunciara sus discursos a favor de una salida guerrerista y de apoyo a la ilegitima reelección. Discursos que en otros momentos hubiesen sido muy extraños en sus labios.

 Es reconfortante, eso sí, saber de la liberación de 15 personas que sufrieron el tortuoso embate de la violencia colombiana durante tantos años en cautiverio. Es satisfactorio, también, observar la pulcritud, que por primera vez se presenta y con la cual actuaron las Fuerzas Armadas colombianas, para dar este certero golpe a las FARC: una acción de inteligencia que respetó la vida del bando enemigo y que, sobretodo, garantizó el regreso a la libertad de las 15 personas, sin ningún tipo de riesgo para sus vidas.

 Los tres norteamericanos liberados volaron a Estados Unidos, muy seguramente en el mismo vuelo que llevó de regreso a casa a los miembros de inteligencia gringa que debieron asesorar al ejército colombiano en este duro golpe para las FARC.

 Ingrid y 11 uniformados más se quedaron aquí, soportando la presión del gobierno y de los medios de comunicación para que los acompañaran en los simultaneas ruedas de prensa que se programaron durante toda la tarde y gran parte de la noche. Este es otro elemento a tener en cuenta en el visible giro que dio Ingrid Betancourt a su discurso. El poco tiempo para reflexionar, la gratitud inmensa de lo que ella llamó un acto de milagro para con las fuerzas armadas, y la presencia del mismo Uribe haciendo de entrevistador, además de la mella que los años de cautiverio pudieran hacer en sus propios sentimientos nos presentaron una Ingrid arrodillada ante Uribe legitimando el acto ilegal que dio paso a la reelección: el de la sabaspolítica antes que la yidispolítica.

 Muy seguramente ya vendrá un tiempo para el reposo y la reflexión en Ingrid; entonces veremos si continua defendiendo el establecimiento uribista, si hace contubernio con un gobierno ilegítimo e ilegal, si se olvida de todos los cuestionamientos que en materia de Derechos Humanos hay contra el ejército colombiano, si entierra la historia del paramilitarismo y le hace el juego a la impunidad como lo ha pretendido el señor presidente, si nos confirma que -por el drama del secuestro- es ahora una "pobre niña rica" que aún sueña con la presidencia y por ello está dispuesta a hacerle concesiones a un gobierno que para mantenerse en el poder no duda en tildar de terroristas a los honorables miembros de la Corte Suprema de Justicia, como lo hace con cualquier persona que le huela a oposición.  O, si por el contrario, es una líder con la entereza suficiente para sin dejar de lado su inmensa gratitud, asumir una actitud crítica que la ponga al lado de las alternativas del cambio que la Colombia de hoy tanto necesita en materia de justicia y paz.

 

sábado, 12 de marzo de 2022

Cifras del horror: Radiografía del terrorismo de Estado

 Radiografía del terrorismo de Estado.


Cifras del horror y recuento histórico: La impune 

hegemonía de los partidos de derecha en Colombia

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos


Las cifras son escandalosas, pero a los colombianos nos han anestesiado, ya no nos asombramos por el terror impuesto bajo la hegemonía criminal de estos partidos que suelen echarle le culpa de sus crímenes a quienes no han gobernado:

Más de 21 millones de pobres, casi 9 millones en absoluta miseria y aguantando hambre. Cientos de niños, niñas y adultos mayores mueren de desnutrición y hambre en el país. En Departamentos como la Guajira y el Vichada cientos de familias comen lo que recogen de la basura.

Esos partidos, inicialmente el Liberal y el Conservador, y luego sus apéndices (Centro Democrático, La U, Cambio Radica, etc.),  son los determinadores de varias Guerras civiles en el Siglo XIX como la cruel guerra de los Mil Días; y de la violencia indiscriminada en el Siglo XX, antes y después del magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán.

Más de 9 millones de víctimas en los últimos 30 años del conflicto armado. En las últimas décadas más de 1400 masacres (86 Masacres en el solo año de 2021); más de 300 mil muertos en la violencia Liberal-Conservadora y más de 250 mil muertos en el conflicto armado desatado a partir de la dictadura del Frente Nacional (también Liberal-Conservador) hasta el presente; con más de 70 mil desaparecidos, Genocidio  de un partido de izquierda, cinco magnicidios (Carlos Pizarro, Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, candidatos presidenciales de izquierda; y Luis Carlos Galán, candidato liberal y Álvaro Gómez Hurtado, ex candidato Conservador, porque con gran cinismo y frialdad asesinan hasta a los miembro de sus propias familias por mantener el poder). Con la disculpa de la guerra anti subversiva engendraron el monstruoso paramilitarismo y permitieron el crecimiento del  narcotráfico del cual recibieron plata para sus campañas y con el cual terminaron sentándose a manteles en las altas esferas del poder haciendo de Colombia un Narco Estado; instrumentalizaron el ejército y la policía para hacerlas máquinas asesinas, matar, torturar, desaparecer, sacarle los ojos a los jóvenes que reclaman sus derechos; y con paramilitares y narcotraficantes desplazar y despojar de su tierra a millones de campesinos. En el solo gobierno de Álvaro Uribe Vélez, cometer más de 10 mil falsos positivos (asesinato de civiles para hacerlos pasar como guerrilleros dados de baja en combate); desde el gobierno de Duque: más de mil líderes y lideresas sociales asesinados; más de 300 firmantes de la Paz asesinados y aumento de la pobreza y el hambre. Sin contar robos de elecciones desde 1970, compra de votos con platas ilícitas y en alianzas con criminales, billones y billones de pesos “abudineados”, es decir perdidos por la corrupción. Y esto es solo un resumen de la catástrofe humanitaria causada por estos partidos desde los que apellidos como los Pastranas, Gavirias, Uribes, Vargas Lleras, Samperes, Santos, Valencias, Holguines, entre otros pocos, han constituido una oligarquía terrorífica e impune. Sin Miedo al Cambio, votaré por El Pacto Histórico: Petro Presidente, Francia, Vice presidenta.