viernes, 23 de diciembre de 2016

Erly, joven guerrillero de base: vida de avatares y violencias que lo arrojaron al campo de la guerra

LOS ÚLTIMOS PASOS DE LAS FARC, COMO GRUPO ARMADO, EN LA REGIÓN DE URABÁ. Tercera parte.  

Reportaje exclusivo de Canal 3 sistema en línea.
Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos.
Fotos: Luis Carlos Pulgarín Ceballos y Luisa Fernanda Vargas (Canal 3).

Con gratitud entera a DESCOLPAZ y Corporación Claudicantes.
 
Erly, joven guerrillero de base: vida de avatares y violencias que lo arrojaron al campo de la guerra.

 

Por más edad que tenga, cuenta con 18 años recién cumplidos; su vida, aunque corta, es ya una suma de persecuciones, desplazamientos, duelos familiares, despojos; pero también de combates y esfuerzos personales por no doblegarse ante las circunstancias de violencia que lo han marcado desde que tenía un año de vida, las mismas que lo llevaron a tomar la decisión de ingresar a las FARC EP cuando sólo tenía 14 años. Cansado de huir, de correrle -con la familia- a los paramilitares, primero en Río Sucio, Chocó, donde le mataron un tío, torturaron y le quitaron la finca a su papá; luego en San José de Apartadó, Antioquia, donde la situación de violencia paramilitar también era intensa, decidió buscar las filas de las FARC para sentirse protegido.

Es una biblia empírica para las rutinas de la vida campesina, mantiene un estado de ánimo despierto en todo momento; siempre alerta, pendiente de las tareas asignadas en el Frente 34, en el que participa de las FARC, y de colaborar en las demás labores que se presenten, así no sean su responsabilidad. Hiperactivo, inquieto; encargado de las comunicaciones del Frente, salta aquí y allá buscando por donde enredar los cables para la antena del radio, buscando el mejor lugar para la recepción de señal.

De estatura baja, unos 1,65 cms; pero alto nivel de autoestima y confianza en sí mismo, nos habla de su vida como una anécdota superada, no hay dejo de dolor o de ganas de venganza; piensa en que la paz es una oportunidad, para él y para todos. De tez trigueña y rostro alegre en todo momento; conversador nato, fluido en su palabra y con un discurso coherente en todo tema que se le proponga. Aunque tiene un gran conocimiento de la situación social del país y es consciente de la miseria de sus gobernantes, dice que no le interesa la política, que lo suyo es “eso de salvar animalitos… la veterinaria”, que es lo que le gustaría estudiar cuando se silencien de una vez por todas las armas de las FARC.

“Yo aquí en la guerrilla me llamo Erly, un tío mío se llamaba así, él fue torturado, cuando Uribe le puso un plazo para acabar con las FARC y se inventó los falsos positivos, que le dio tan duro a los campesinos que los mandaban a matar y luego les ponían un camuflado, yo tuve mucha familia que sufrió con eso… a mi tío lo torturaron, esto así: uña por uña fue arrancada… lo golpearon todo y luego le echaron acido en la cara, hasta que lo mataron… simplemente porque bajó con unas botas embarradas y dijeron que era un guerrillero… él era un  civil, no tenía nada que ver con la guerrilla, pero es que en ese tiempo los “paras” mataban por matar… así uno fuera nada, lo paraban por ahí y lo mataban… cuando esa arremetida de los paramilitares, hace como 17 años, entonces nosotros vivíamos en Unguía, Chocó… yo fui nacido ahí… en ese tiempo yo tenía un añito y mi hermana dos… imagínese y ahora tengo 18… y después fue que vinimos a Urabá, que ahí yo terminé de estudiar.

“A mi papá lo tuvieron amarrado tres días los paramilitares, eso fue por allá en Río Sucio… por ejemplo, mi papá se pone a contarle la historia a uno y se le salen las lágrimas; ahí dice “ah, es que yo estoy vivo es de buenas”, mi papá estuvo amarrado...  lo acusaban de guerrillero, y de cabecera le ponían un barretón y una pala… yo no sé qué diablos hizo mi mamá, pero el caso es que a mi papa lo aflojaron… y ahí le dijeron viejo guerrillero tiene 24 horas para que se pierda de aquí. Mi papá vendió unas novillonas y se rebuscó el pasaje. Al Urabá cayó y por allá terminó la vida “jornaliando”… la tierrita en el chocó todo eso se perdió. Por eso es que casi toda mi familia ha buscado para la guerrilla, por ejemplo el viejo flaco, el abuelo mío… y en el Frente 57 también tenía un familiar, sólo que ese lo mataron “los chulos” en combate… los chulos son los mismos militares, nosotros los llamamos así; él tenía 3 años de estar en la guerrilla, tenía 18 años. Y en el “quinto” también tengo otro tío, a él le pegaron un tiro una vez, y como tres días para poderlo sacar… con esos chulos encima, de suerte por ahí había una tropa grandecita de la guerrilla y se pudo salvar… y ahí llamaron fue la Cruz Roja Internacional desde Medellín para poderlo sacar…
Detiene un momento el relato para enseñarle a alguien cómo se debe cortar las alas de un loro, pues según su conocimiento, éstas no deben amputarse totalmente a tijera como lo han hecho con un loro que tienen en el Frente, y al cual llaman “Timo” y apellidan “Chenko”. Una de las tantas mascotas que hay en la guerrilla y que se convierten en compañeros inseparables de los combatientes, referentes de afectividad y compañía. 
Yo antes de ingresar iba a ingresar era al “quinto”, yo vivía en San José de Apartadó, imagínese… allá opera el “quinto”… cuando mataron a mi hermano yo me pensaba ir al quinto, la cuñada, la que era mujer de mi hermano se fue para el 57 y me dijo vengase para el 57, que vengase para el 57, y el viejo Flaco que en esa época estaba en el 34, me decía: que vengase para el 34. A mi hermano lo querían mucho en el 57, decían que era muy buen muchacho y que era muy bueno para el plomo… a él lo mataron por Cacarica, fue confiado, muy confiado, lo asaltaron y lo mataron… mataron como tres más con él… A mí me gustaría haber estado en una comisión que sacaron para los lados del 57, una comisión de orden público y seguridad por allá… de orden público con las “paras”… los paramilitares son otra cosa, ellos sólo se forman para matar, nosotros sí tenemos formación política…”

 “Vine por los lados del Atrato con mi mamá a visitar unos familiares, y cuando nos íbamos de regreso, mi mamá se montó en la lancha y se quedó mirando cuándo era que yo iba a subirme,  desde la orilla del río le dije: mamá, que le vaya bien, yo me quedo, usted sabe con quiénes. Y ahí se fue en la panga, se fue “chillando”… mi mamá se vino a visitar al papá, al viejo flaco, él es un miembro de la dirección del Frente…”
“El pensado mío, por ejemplo, dándose esto de la paz, verdaderamente, es hacerle hasta donde pueda, hasta donde llegue esta vaina y después si se puede recoger la familia; primero que todo el viejito, y como yo no tengo la facilidad para eso de hacer política, eso no es lo mío, a mí  me ha gustado mucho es eso de joder con la ganadería. Yo soy amante de eso y a mantener montado en un “taparo” de esos... cómo dicen que van a ver cursos de esos, a mí me gustaría hacer curso de eso para, como se dice la palabra… veterinario… eso de salvar animalitos… la veterinaria”.

Nota: Al momento de la entrevista, septiembre de 2015, Erly y Mariana (ver reportajes anteriores), eran pareja dentro del Frente 34.


RUMBO: NORTE DEL CHOCÓ.
Son las cuatro de la madrugada de un día miércoles del mes de septiembre. La guerrillerada se alista para embarcarse por el río Atrato. La noche anterior les han ordenado salir de la zona. El gobierno ha garantizado que se puedan movilizar por río, para llegar al lugar donde se concentraran los diferentes Frentes del noroccidente y discutir las posiciones que como Frentes del Bloque Comandante Efraín Guzmán, defenderán en el X Congreso de las FARC en la región del Yarí en Caquetá. Viajar por río les ahorrara no solo unos tres o más días de camino, sino que también la carga de los pesados morales que, como en el caso de Erly, pueden tener 35 libras y más: “Esto está pesando más de 16 kilos, esta pesadito… yo además del arma y las cosas personales cargo la pila de la comunicación, el radio, dos computadores,  un modem, la antena, un cable… eso a veces pasa de los 35 libras”.
El ejército colombiano tiene orden de dejar pasar las tropas guerrilleras… Esta madrugada marca el fin del encuentro que permite la escritura de este primer reportaje. Marca también el principio del fin de la presencia de las FARC EP como grupo armado en la zona de Urabá. Cuando regresen, después del X Congreso y de su tránsito por las zonas donde se desarmaran paulatinamente, lo harán como civiles, unos a emprender sus proyectos de vida con sus familias, como Erly, como Mariana; otros, como el comandante Jimmy, a desarrollar el activismo político que prometen las FARC al país, en el propósito de construir una nueva Colombia, una Colombia democrática, con la plena vigencia de las garantías de dignidad para sus habitantes, con programas sociales pensados en equidad, una Colombia que supere los odios y permita espacios de reconciliación verdadera, aunque saben que las heridas tardarán décadas enteras en cicatrizar.

 Otras entradas:


DE COMANDANTE A MILITANTE: FABIÁN RAMÍREZ, SEMBLANZA INCONCLUSA DE UN SOÑADOR DE LA PAZ EN COLOMBIA. Nueva entrega de la serie de reportajes y crónicas sobre “los últimos pasos de las FARC  como grupo armado en la región de Urabá”.https://canal3sistemaenlinea.blogspot.com.co/search?updated-max=2017-08-05T17:38:00-07:00&max-results=7&start=21&by-date=false
YO ESTUVE EN UNA ZONA DE PRE AGRUPAMIENTO DE LAS FARC EP, EL DÍA DE LA MUERTE DE FIDEL CASTRO. https://canal3sistemaenlinea.blogspot.com.co/search?updated-max=2016-12-23T10:11:00-08:00&max-results=7&start=27&by-date=false

UNA CRÓNICA DE ANTES DEL SÍ Y DEL NO
https://canal3sistemaenlinea.blogspot.com/2016/12/una-cronica-de-antes-del-si-y-del-no.html


 
 

LAS CRÓNICA DE JUAN GIL BLAS

Crónica 3 El Salvador
 
Paisajes
 
Por: Juan Gil Blas
 
 
—Mi historia es grande —dijo el cerro El Salvador.
La mía, gigante —dijo el cerro La Asomadera. El del Salvador se rió.
A 1.612 metros sobre el nivel del mar, a la par con la cima de La Asomadera, cuya vista tengo al frente y casi al alcance de la mano, escribo que la Comuna 9 de Medellín, llamada Buenos Aires, la componen 17 barrios grandes: Juan Pablo II, Barrios de Jesús, Ocho de Marzo, Caicedo, Bomboná Nº 2, Los Cerros - El Vergel, Buenos Aires, Miraflores, Cataluña,La Milagrosa, Gerona, El Salvador, Loreto, Asomadera Nº 1, Asomadera Nº 2, Asomadera Nº 3, y Alejandro Echavarría[i]; más una variedad de barrios menores y de edificios y urbanizaciones de diverso tamaño. También están, por ejemplo, Caunces, Quinta Linda, el barrio Nacional, el Candamio, y tantos otros como cada quien designe que es su barrio. Uno de esos barrios menores, en El Salvador, o más bien, en La Asomadera, en una de las tres Asomaderas, es Quintas del Salvador.
Quintas comienza en el cruce de la 36 con la 36, frente al tradicional sector llamado El Hormiguero y cerca del puente de La Asomadera, inaugurado en 2011, que lo conecta con El Poblado, la Loma del Indio y San Diego. Quintas se halla en frontera entre estratos 2 y 3 y estratos 5 y 6. El límite de la Comuna 9, al sur, es, en efecto, el próspero Poblado, que comienza a unos 300 metros de esta casa.
Media en el puente de La Asomadera, de 234 metros de longitud[ii] y que comienza en El Hormiguero, un barrio de fisonomía popular, desconocido por casi todos los habitantes de la ciudad: el Candamio. ¿Qué es candamio? No lo sé a ciencia cierta, pero ahí está, clavado en lamontaña como un pesebre, con sus vacas pastando en lasima del hueco que obliga al puente.
—Señora, buenas tardes, díganos por qué este barrio se llama Candamio.
—No sé —responde ella y sigue cruzando el puente camino al barrio, con su pequeña perra de traílla, y mi hermano Ramiro y yo continuamos el nuestro, con Lupa al pie.
Según dos páginas de Internet[iii], a la pregunta qué es candamio, responden que Candamio es un dios de lamitología celta relacionado con Júpiter, el cielo, la montaña y el trueno, algo así como un dios de montaña; significa brillar, resplandecer. Desde allí, junto al puente, se tiene, en efecto, una vista amplia y brillante sobre la zona sur y occidente de la ciudad; es un barrio de deteriorado ladrillo naranja y calles estrechas. Domina él, en el paisaje inmediato, la arquitectura de mar en tierra del Crucero de Bancolombia, y a Parques del Río. Desde el puente se los tiene casi a tiro de piedra. Al fondo se ven el cerro Nutibara, el aeropuerto Olaya, Belén, La Mota…
Quintas del Salvador nació a comienzos de los 90 del siglo anterior, cuando todavía esto eran mangas que separaban a El Salvador (o Asomadera) de Loreto. Es un barrio implantado por una urbanizadora, con casas que entonces se llamaban de interés social. Hoy es un barrio de estrato 3, rico en árboles, poblado por gente trabajadora, que hace de este su oasis urbano.
Loreto, arriba de Quintas, es barrio antiguo. Colinda con el Seminario Mayor, esa copa de brasier o gorro de Papa que hasta antes que crecieran los árboles y las urbanizaciones y la taparan, se divisaba desde varios puntos de Medellín: era uno de sus símbolos visuales, el del poder de la Iglesia, en este valle de curas y monjas. Ahora ese gorro blanco es un dato no visual de la Iglesia, un símbolo arquitectónico en decadencia.
Frente a Quintas queda el cerro La Asomadera, cerro este junto con El Salvador destacados en el nacimiento de laciudad bajo el dominio español en el siglo diecisiete, sitios que se dice eran de uso de los indígenas y famosos por sus guacas, ya desenterradas por quién sabe quién.
El nombre de Asomadera tiene su lógica geográfica: bajando de oriente por la hoy llamada Santa Elena, desde allí asomaba el sitio de Aná, la villa, la ciudad, y viniendo de sur a norte, bordeando la montaña, asomaba lo mismo. Asomarse, es el verbo dominante de este lugar. Antes se llamó Cerro de San Diego y de las Tres Cruces[iv]. Hoy, en su cima hay un pequeño parque recreativo con piscina, canchas, vivero, senderos, escalas y bohíos; queda allí la IE Ana de Castrillón, en recuerdo de una de las matronas auríferas y esclavistas de Medellín, por el tiempo de lacolonia; pero esto es ya en el barrio Las Palmas, en laComuna 10 La Candelaria, con la que colinda la 9. El cerro es visitado de manera pausada en semana, y en fines de semana se vuelcan allí familias de por estos lados a hacer su recreación. Y es un pulmón verde de la ciudad: tiene seis mil cien individuos arbóreos, pertenecientes a cerca de cuatrocientas especies[v], amén de una rica población de aves. Entre las especies arbóreas destacan los eucaliptos, los pinos, urapanes, cedro, algarrobo, nogal, mango, niguito, guayacán rosado; y entre su fauna ornitóloga se cuenta el gavilán caminero, el cernícalo, palomas, tórtolas, colibríes colirrojos, pechirrojos, siriríes, golondrinas, cucaracheros, mayos, mieleros, azulejos, semilleros, pinches[vi]. Acá precisamente mientras estoy escribiendo esto me miradesde el cable de luz un pechirrojo, y arriba del árbol un gallinazo negro. Es el cerro un lugar de vocación deportiva, y lugar exquisito para la marihuana y el amor. Se ve a mucho muchacho en moto por allí, y sus novias atrás.
El cerro El Salvador[vii], por su parte, que también contemplo desde mi balcón, mirando al sur, se llamó en otro tiempo Loma de las Sepulturas, por las guacas y enterramientos indios que había allí, y de gran mención con ese nombre en “El Carnero” del Cojo Benítez; luego se llamó Cerro de don Rafael, por ser propiedad de don Rafael Echavarría de la Flor; y por último, como se le conoce hoy: Cerro El Salvador del Mundo, por el monumento que desde allí domina como testimonio de fe católica a esta ciudad papal. El monumento lo hizo el escultor Arturo Longas, hermano del pintor Horacio Longas. Sitio para columpios, el amor y la marihuana. Fue allí, por cierto, donde la policía detuvo a Gonzalo Arango y su amiga, por el grave pecado de acariciarse en sitio público y leer a Whitman, dando origen a uno de sus escritos magnos: "Medellín a solas contigo". El Salvador es, pues, por excelencia, un cerro gonzaloaranguiano, y se demuestra una vez más que labuena literatura es hija del dolor.
Son estos, dos de los siete cerros tutelares administrativos de Medellín. En realidad este valle tiene muchos más cerros tutelares, tantos como pasos les destine el pie humano; pero como quien impone el lenguaje tiene el poder, y al revés, quien tiene el poder impone el lenguaje, laadministración municipal, para un mejor control de lapoblación, los reduce a siete. Por ejemplo, el cerro del Padre Amaya no se populariza ni se considera tutelar porque allí está el poder y por lo tanto, está ausente la sociedad: las militarizadas antenas de comunicación, con las que se dirige al pueblo de Medellín. No importa, el caso es que desde las cimas de todos estos cerros, tutelares o no, se contempla a Medellín; quien tutela, a fin de cuentas, es uno. A mi derecha del balcón me mira el Pan de Azúcar, otro de los siete cerros tutelares. Paisaje este de oriente que miro sentado en las escalas de la puerta de mi casa, paisaje de casas de madera, de pobreza y tragedia[viii]. Antier no más, se incendiaron 19 casas de madera y perecieron carbonizados dos niñas y un niño. Nací viendo ese paisaje de miseria y tragedia de mis barrios pobres, y moriré viéndolo. La pobreza de las gentes de Medellín, el principal problema urbano que tiene la ciudad, no tiene, no tendrá jamás solución; ni en paz, ni sin paz, es el precio de un necesario empate histórico para buscar el camino por otra vuelta.
—Mi historia es grande —volvió a decir el engreído cerro El Salvador.
La mía, gigante —respondió el de La Asomadera. El del Salvador se rió. —¿Quién salvará a El Salvador? —preguntó.
—Depende de por donde nos asomemos —respondió el de La Asomadera—. Con decirte que donde termina la calle San Juan (o donde empieza de oriente a occidente), comienza (o termina) el barrio El Salvador, comienzas y terminas tú, en línea recta con San Juan. Cosas de los paisajes.
 
(2016 - 10 de septiembre)
 
JUAN GIL BLAS - Medellín, 1959. Obras publicadas: Diálogos de la eterna primavera (1992), Diccionario triste (1998), El valle de los perros mudos (2000), Dos cuentos (2002) y El difícil cuento de la educación de Mateo Falcone (2009), entre otras.
Foto Juan Gil: Cortesía.
 

viernes, 18 de noviembre de 2016

Las crónicas de Juan Gil Blas. CONCIERTO DIDÁCTICO POR LA VIOLA Y LA PAZ.

Crónica 2 El Salvador

Concierto didáctico por la viola y la paz
Por: Juan Gil Blas
(Desde Medellín, Antioquia).

Falta media hora para que comience el Séptimo Concierto Didáctico de la Orquesta Sinfónica de Antioquia y apenas voy a salir. Desde Quintas al Pablo Tobón, a pie, son veinte minutos, calculo. Debo salir. Chao, Lupa, no demoro, regreso por ahí a las dos. Ella entiende o yo creo que ella entiende que llegaré a las dos y el contrato social queda hecho, los dos funcionamos mejor así, perra y señor, cuando fluye la comunicación. Cierro la puerta y la reja con doble llave, y empiezo a bajar las 126 escalas de estas tres manzanas de la urbanización que me corresponden.
Llego a la 36 con la 36, da lo mismo explicar cuál es la calle y cuál la carrera. Es curioso vivir en la 1 con la 1, en la 3 con la 3, en la 100 con la 100, sitios que casi nadie conoce. ¿Quién ha ido a la 1 con la 1, a la 3 con la 3, a la 100 con la 100? Tomo la carrera 36 y me dirijo al norte. Cruzo El Salvador, de pe a pa.
Es la 36 la calle comercial de El Salvador, junto con la 35A y la 36A, que la bordean. Hay tiendas, mercados, peluquerías, comidas rápidas, restaurantes, almacenes, venta de chance, licoreras, farmacia, centro de salud, obleas, carretillas, viviendas, inspección de policía y comisaría de familia, de todo hay, menos bancos y entidades financieras, que no se encuentran en El Salvador. Voy radiante, voy gozoso, voy feliz.
Llego a Gerona, doblo a la izquierda, paso la cancha y llego a Bomberos o Cuatro Esquinas, frente a la casa que en otro tiempo fue de don Pepe Sierra, uno de los hombres más ricos del país. Ya estoy en lo que puedo llamar el centro de la ciudad, aunque me falta internarme en él.
Lo bordeo, paso Ayacucho, hacia la plaza de Flórez y sigo, doblo por la Ex-Fanfarria, paso por El Dorado que fue de mi padre y llego al Teatro Pablo Tobón. Ya hay bastante gente en la entrada, más la que ha ingresado. Demoré 17, 18 minutos, así que me toca esperar, faltan 12 minutos para el concierto.
–Hola.
–Hola.
–Hola.
E ingresamos los tres. Nos ubicamos en la quinta fila, en el momento en que va a comenzar el concierto. Leo aprisa el programa y me entero: La viola, la más noble de todos los instrumentos. Incluye: "Obertura de Don Giovanni", de Mozart; "Concierto para viola", de Béla Bartók; y "Sinfonía Nº 5 `Sinfonía Sacra`", de Howard Hanson. Dirige Andrés F. Jaime, presenta Adrián García, la solista es Sharon Avella, violista ganadora del Concurso Nacional de Solistas 2016; y toca nada menos que la Orquesta Sinfónica de Antioquia.
Todos los músicos son jóvenes, ahí están en la escena, afinando los instrumentos, todos visten camisa blanca. Se llena el teatro, comienza la función, mientras yo me quedo pensando un rato en la película de Federico Fellini "Ensayo de orquesta", hasta que la función me concentra. He visto dos veces esa película, es buena, una mezcla extraña y estupenda de política y música, a despecho de muchos.
¿Sabe alguien, no músico, oír la diferencia entre un violín, una viola y un chelo? Pues eso aprendimos, con un ejercicio didáctico sencillo, que la Orquesta Sinfónica nos hizo a los que lo ignorábamos, aun los que a diario gustamos de la música sinfónica en las emisoras culturales de la ciudad.
En fin, el resumen de lo que pasó es este: una presentadora explica la filosofía y la realidad de la Orquesta Sinfónica de Antioquia; luego el presentador-animador Adrián anima al público, a modo de calentamiento físico y mental, y explica la particularidad del programa dedicado ese día a la viola y a la solista Sharon, incluyendo un corto video de ella; luego presenta al joven concertino, que es el encargado de dirigir la afinación de los violines de la orquesta; y luego presenta al director, Andrés F. Jaime.
Jaime engloba toda la explicación anterior, y al finalizar sus palabras y antes de comenzar la primera parte del espectáculo musical, la “Obertura Don Giovanny” de Mozart, dice: Esta es la contribución de la Orquesta Sinfónica de Antioquia a la paz de Colombia, y un espontáneo aplauso del público respalda sus palabras. Todos allí, desde la cultura, estamos en sintonía con la paz de Colombia, es evidente.
La función terminó con un postre de música caribeña, de esos en los que uno no es capaz de dejar quieto el esqueleto: “Cumbanchero”, del músico portorriqueño Rafael Hernández: A cumba cumba cumba cumbanchero / A bongo bongo bongo bongosero. Gran regalo de la Orquesta para todos.
Salimos a La Playa felices, plenos, se arma allí la fiesta callejera y los tres, Nicolás, Xiomara y yo, vamos por un refrigerio a la panadería de la esquina. Hasta el próximo 2 de octubre, primer domingo de mes, cuando se presente el Octavo Concierto Didáctico, llamado esta vez "El Director de Orquesta", para que aprendamos más de música y la disfrutemos. Otra vez el barrio El Salvador estará allí presente; si Dios quiere, como responden los medellinenses a casi todo.
Una posdata necesaria: el 2 de octubre, por coincidencia, será el plebiscito por la paz. ¿Se realizará, de todos modos, ese día, el concierto didáctico de la Orquesta Sinfónica? Sí o no, para la casi totalidad de los que asistimos al Séptimo Concierto nos quedó claro que ese día, el 2 de octubre, nuestro director de orquesta será inmenso: el aval –hasta de pronto innecesario, pues ya está hecho– a la terminación del 70-80% del conflicto bélico colombiano. Vamos por más, vale la pena, la música es universal.

(2016)

DDIÁLOGOS DE PAZ - VEGAEZ ESPERA FIRMA DE ACUERDO YA!

 EN VEGAEZ ESPERAN QUE EL GOBIERNO LES CUMPLA.

Por: Oscar Salazar 













Gran expectativa tienen los habitantes del corregimiento de Vegaez,  del municipio de Vigía del Fuerte, con el anuncio de que su territorio será uno de los puntos transitorios de normalización, donde el frente 34 de las FARC-EP, se agrupará.




Aspectos de la firma del acta de compromiso.








Este corregimiento está ubicado, sobre las márgenes de la cuenca del Río Arquía, no cuenta con servicios públicos, una escuela sin la más mínima dotación, los niños que estudian en este establecimiento educativo, si es que puede llamársele así,  hacen un recorrido diario de 2(dos) horas para llegar, ya que no cuentan con transporte fluvial digno, los estudiantes de secundaria ni que decir; la salud como en todos lados es un desastre, no existe agua potable, alcantarillado y energía, ante este panorama tan desolador los habitantes esperan de parte del gobierno mayor inversión social.


La  comunidad espera que ahora sí les cumplan con lo prometido, y se preste la debida atención  que por décadas las instituciones del estado les han negado, según palabras del representante legal del consejo comunitario ante la comisión tripartita luego de firmar el acta de compromiso que suscribieron por quienes allí actuaron en representación del Gobierno, las Farc-Ep, Países Garantes, y delegados de la gobernación de Antioquia; así como representantes de la comunidad en la reciente visita que ésta realizó al corregimiento, donde aceptaba que en su territorio se instalará un punto  transitorio  de normalización.

DIÁLOGOS DE PAZ - VIGILIA POR LA PAZ CON LAS FARC




PASTORES CRISTIANOS RATIFICAN SU COMPROMISO CON LA PAZ.




Por: Oscar Salazar 











En la foto: Intercambio entre líderes religiosos y los comandantes Pedro Baracutao y Benkos Biohó.



Pastores cristianos de diversas congregaciones religiosas convocaron a una vigilia por la paz en el corregimiento Vegaez, desde este viernes hasta el domingo 13 de noviembre de las más apartadas veredas como La Peña, Bebará,  Mande , Llano, Palo Blanco, Amé, Poblado, San Miguel, Tanguí, y La Villa; a este  apartado y desconocido corregimiento también llegaron comunidades de Turbo, Tutunendo y Bahía, todos al unísono fueron llegando desde el jueves en canoas y a lomo de mula, donde fueron recibidos por sus guías espirituales.

Muy cerca de ahí donde se llevaba a cabo la vigilia, se encuentra el punto de preagrupamiento transitorio del frente 34 de las FARC-EP Alberto Martínez, en horas de la tarde del día jueves los fieles realizaron un acto de acercamiento con la comunidad al calor de una chirimía, canticos y alabanzas.

En la mañana el día viernes los creyentes convocados por los pastores, elevaron sus oraciones por la paz “según nos lo afirmó el pastor Ángel Miro de Mandé”, no sin antes invitar a los comandantes del Frente 34, Pedro Baracutao y Benkos Biohó, a compartir de sus plegarias. En una amena charla los pastores de las diferentes iglesias cristianas plantearon sus inquietudes a los comandantes guerrilleros, ambas partes coincidieron en que es posible construir una nueva sociedad, más justa y equitativa, por otro lado el comandante Benkos expresó la necesidad de estrechar lazos de unidad con todos los credos religiosos entorno a la edificación de una paz estable y duradera.

Por otro lado el comandante Pedro Baracutao, hizo un llamado a la comunidad religiosa a visitar el campamento, para escuchar a las comunidades, un campamento de puertas abiertas, donde  pueden acercarse sin temor alguno a conocer de primera fuente cómo van los diálogos de la Habana, cuáles son sus planteamientos al convertirse en partido político después de firmado los acuerdos y su incorporación a la vida civil.

Los religiosos igualmente les expresaron que veían con buenos ojos que uno de los puntos de preagrupamiento fuera en su territorio, valorando que ahora había más confianza al ver un guerrillero sin armas compartiendo con ellos en sus vigilias, eso sí, pidieron que esos diálogos entre cristianos y guerrilleros fuera más continuo, donde se compartieran experiencias y ejercicios de reconciliación, reconocieron igualmente el acto de contrición que han realizado los guerrilleros, en Bojayá y Apartadó, un gesto que ellos consideran muy positivo para la reconciliación nacional, varios de los pastores hicieron un llamado para que fueran escuchados en la Habana dado que es en los lugares más apartados donde ellos ejercen su ministerio y donde se ha librado la confrontación armada siendo ellos también víctimas.


Al caer la tarde guerrilleros y cristianos se fundieron en un fuerte abrazo, un abrazo que los presentes sintieron que llegaba hasta la ciudad en un claro mensaje a quienes aún apuestan por la guerra, “el perdón tiene necesariamente que pasar por decir la verdad para desentrañar que fue lo que realmente paso en estos 52 años de guerra”, terminó diciendo Benkos.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Crónica 1 El Salvador

Desde hoy, en Canal 3, las crónicas de Juan Gil Blas:

Crónica 1 El Salvador
 Medellín 1982

Por: Juan Gil Blas
Invitado.

Medellín anochecía. Cuatro individuos abordan el colectivo en el centro y suben al barrio París, frontera entre Medellín y Bello. Es un carro grande, moderno, tipo busetica. Poco a poco los demás pasajeros se van apeando en el camino y son ellos los últimos en bajar. No quedan sino el ayudante y el conductor. En ese momento del desembarco los cuatro individuos esgrimen discretamente sus armas, los dos de la parte de atrás apuntan al ayudante y los dos de adelante reducen al conductor. Nada les va a pasar, les advierten, Necesitamos el carro para un trabajito, bajen los ojos y no miren a nadie.
El conductor pasa al centro de la banca de adelante del  vehículo, en medio del nuevo conductor y de uno de los individuos, y el ayudante queda en la parte de atrás atrapado por los otros dos, cabizbajo.
Durante el camino de regreso a la ciudad los van instruyendo sobre lo que sigue: Unos amigos nuestros se van a quedar cuidándolos a ustedes mientras hacemos el trabajito, pórtense bien, no tengan miedo, nada les va a pasar.
El carro es automático, el nuevo conductor le pide explicaciones al antiguo conductor, y las va recibiendo y poniendo en práctica.
Medellín tiene rutas distintas a las que tiene hoy, bordean el centro y suben por Boston a Buenos Aires, toman la vía a Santa Elena y al poco tuercen a la derecha y toman por un alto camino de rieles bordeado de árboles. Allí los aguarda el grupo de dos que va a custodiar a los detenidos, se les hace entrega de estos, los introducen a un matorral, les maniatan las manos y les siguen explicando que nada les va a pasar. Tranquilos, les dicen, Somos la guerrilla y necesitamos el carro una hora, después se los devolvemos.
Los cuatro individuos se regresan en el vehículo y se acercan a su objetivo, frontera entre Buenos Aires y El Salvador: el liceo Federico Ozanam, hoy llamada Institución Educativa.
El vehículo parquea cerca del objetivo, descienden dos y dejan la puerta abierta. Poco a poco van ingresando en él individuos que caminan por ahí, hasta completar el cupo de diez guerrilleros.
El carro se pone en marcha, se sitúa frente a la entrada del colegio, lo que en arquitectura de hoy viene a ser la parte de atrás del colegio. Coincidencialmente el colegio queda en la calle 44 (o 45, según se mire), la misma de San Juan, pero en El Salvador-Buenos Aires, lo que en cierto modo es un buen augurio para la continuidad de aquellas crónicas.
El portero está a punto de cerrar la pequeña puerta por donde ingresan los estudiantes. Allá vienen los dos últimos, rezagados. Buenas noches, le dicen al portero, y sin darle tiempo de reaccionar desenfundan sus revólveres y le dicen que siga para adentro.
El carro se arrima lentamente a la puerta del colegio, parquea puerta con puerta, y de él empieza a descender la fila india de guerrilleros. Ya adentro del colegio se van colocando sus pañoletas rojas y negras. Se distribuyen por varios sitios del colegio. Uno acciona el timbre y otros van pasando por los salones convocando a los estudiantes al patio.
En la portería, los dos que han reducido al celador esculcan la gaveta de su escritorio y recuperan para la causa el revólver que él guarda allí, cosa que sabían por información de los estudiantes del Ozanam que propusieron la toma. Y controlan la entrada.
Uno de los dos se hace en la puerta del colegio a conversar y controlar a una señora muy gorda y monumental que todas las noches vende confitería a los estudiantes, mientras el otro, con un aerosol, pinta las paredes internas: Comando Manuel Vásquez Castaño, Ni un paso atrás, liberación o muerte, ELN.
En el patio se han reunido ya cientos de estudiantes. Un guerrillero toma la palabra, arenga contra el gobierno, mientras otros despliegan una larga pancarta roja y negra que cuelgan de un muro del segundo piso y otros agitan banderas del mismo color y reparten propaganda insurgente entre los estudiantes. Los llaman a rebelarse, a la insurrección.
La toma dura diez minutos. Cerca, en Ayacucho, quedan las instalaciones de la antigua tristemente célebre policía política DAS. Los vecinos de la cuadra desde los balcones se han dado cuenta de que algo raro sucede en el interior del colegio. Es el momento de la retirada.
La fila india de guerrilleros se devuelve en sentido inverso de como ingresó, van abordando el vehículo, este cierra automáticamente sus puertas y emprende la fuga. Cada varias cuadras va dejando en el camino a parejas del comando, hasta que queda solo el conductor, que va a parquear el carro cerca del parque de la Milagrosa, donde se le había indicado al conductor retenido en Buenos Aires que podía ir a recoger su carro cuando lo liberaran quienes lo custodiaban.
Ponga la denuncia, no se vaya a meter en problemas, le advierten. En efecto, a la hora acordada, allá en la montaña, quienes cuidan al conductor y al ayudante les zafan un poco sus ataduras y les dicen que después de quince minutos pueden emprender el regreso, y se retiran a pie.
Varias horas después la radio anuncia la nueva toma guerrillera en Medellín. La noche cae sobre la ciudad.
De quienes participaron en la toma del Ozanam murió en el camino de la lucha Gustavo Albeiro Muñoz, estudiante de Ingeniería de la Universidad de Antioquia, desaparecido por el Ejército el 26 de mayo de ese año. Y Luis Fernando Giraldo, en agosto 20 del año siguiente, quien fue explosionado por agentes de la Policía en el Parque de Aranjuez. Era estudiante de Antropología de la Universidad de Antioquia, y de profesión taxista. Y quien me contó esto hace años, Marcos, muerto por una especie de inanición ideológica en 1989, a la par con la caída del Muro de Berlín. Nunca más se volvió a saber de él, pero se salvó su anécdota: Medellín no es como nos la cuentan, otras historias detrás de su historia hay.

(20 de agosto de 2016)

Juan Gil Blas (1959). Escritor y corrector de estilo. Reside en Medellín, Antioquia. Varios libros publicados, entre ellos: 

-Diálogos de la Eterna Primavera . 1992. 37 diálogos, que muestran a una Medellín sometida a un poder bárbaro.

-Diccionario triste (1998). 100 relatos (bastante poéticos), donde se profundiza el primer libro.

-El Valle de los Perros Mudos (2000). Es un relato corto, una descripción y una ficción sobre el Valle de Aburrá poco antes de la llegada de los españoles en 1541.

-Dos Cuentos (2002). “Un beso de amor eterno”, que narra el absurdo de una manifestación de muertos; y “Un beso de amor eterno”, que trata del ser y la nada (del amor). Dos cuentos metafísicos, que pululan pura física.

-Colección Memoria (2007). 10 cuadernos, 14 relatos, donde se afianza la preocupación por ficcionar (o muchas veces, rescatar directamente de la realidad) el ambiente y los acontecimientos trágicos de la generosa generación del 59.

-El Difícil Cuento de la Educación de Mateo Falcone (2009). 18 relatos. En toda medida, la continuación de Colección Memoria.