viernes, 17 de mayo de 2019

¿Por qué tanto odio contra Santrich?


¿Por qué tanto odio contra Santrich?

Los verdaderos cómplices y herederos del narcoterrorismo de Pablo Escobar andan libres por los pasillos del Congreso.


Opinión

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos.



Contra Jesús Santrich se incuba en las rancias élites colombianas el mismo odio que destilan contra Ricardo Palmera (Simón Trinidad), por lo cual, este último continúa extraditado en EEUU, lo mismo que quieren hacer con Santrich. No les pueden perdonar que dos miembros de prestantes familias de la costa hayan renunciado al confort de la vida plácida y complaciente de la hegemonía criminal del bipartidismo colombiano y hayan sacrificado sus vidas en favor del pueblo colombiano desde la única opción que les quedó en los años 80s luego del régimen criminal de Turbay Ayala y el ejército colombiano.

Ambos ex comandantes de las FARC, deben ser tomados como traidores por estas castas perversas y criminales que desde hace 200 años nos han dominado, no les perdonan que no hayan engrosado la fila de mafiosos del conservatismo y el liberalismo y en su defecto hayan abrazado la causa de la defensa de un nuevo Estado, más justo social, económico y político.

La maquinaria criminal que nos gobierna espera de los miembro de sus familias, verdaderos clanes mafiosos, la complicidad de sangre que desde el nacimiento de la república se ha configurado para preservar el poder; por eso la perversidad que demuestran en estos momentos con la situación de Jesús Santrich, a quién le cobran, como a Simón Trinidad, la coherencia social de las consciencias políticas de no los hubiera llevado por el camino de la lucha revolucionaria. Las élites criminales del país, preferirían a un Trinidad o un Santrich, abrazados a obscuros personajes como Álvaro Uribe Vélez, conspirando contra la democracia y la paz, determinando crímenes contra líderes sociales y de oposición desde sus tribunas políticas; antes que luchando por la defensa de los intereses populares.

Esa es pues la razón por la cual se ensañan contra este ex comandante guerrillero, invidente e indefenso después de su desarme gracias al acuerdo de paz que hoy busca hacer trizas la derecha narcoparamilitar que tanto protege a los verdaderos cómplices y herederos del narcoterrorista Pablo Escobar Gaviria, entre ellos Uribe Vélez y José Obdulio Gaviria, entre otros que andan por los pasillos del Congreso Nacional, pero deberían  es andar por los pasillos de la Picota o, a disposición de la justicia internacional.

(Texto en desarrollo)...


LUIS CARLOS PULGARÍN CEBALLOS
Comunicador Social (egresado UNAD); Abogado (egresado IUC). Periodista y escritor de oficio.  Diplomado en: Acción y Paz (ESAP); Justicia Transicional (IUC); Gerencia Cultural (Fundación Universitaria JFKennedy), y Liderazgo Social y Político (U. Autónoma de Colombia). Estudios de Conciliación en Equidad (Min Interior Colombia);  Resolución Pacífica de Conflictos (Robert Fisher de la U, de Harvard); Dramaturgia Cinematográfica (U. Latina de Panamá); entre otros estudios de Derechos Humanos, periodismo radial, teatro, literatura, libretos para cine y televisión.
Premio Nacional de Dramaturgia Para Niños 2001. Premio Nacional “Poesía Capital”, Casa de Poesía Silva, 2005. Beca IDCT Creación en Teatro2002. Premio (compartido) en concurso nacional de proyectos para televisión “No se le arrugue” de Producciones PUNCH, año 2000. Creativo y Libretista programa Planeta Niños, nominado por el periódico El Tiempo, como mejor programa infantil, de la televisión colombiana en 2004. Segundo Lugar III Concurso de Cuento Eutiquio Leal – U. Autónoma de Colombia y Taller de Escritores Gabriel García Márquez, Bogotá 2012. Ganador del Concurso Tertulias a la Francesa con el proyecto “las bodas de Fígaro”;  Fundalectura y Embajada de Francia, 2006. Invitado especial de la 3ª. Feria Internacional del Libro del Zócalo, México D.F., en el marco del proyecto “Bogotá suena – ciudad invitada de honor”, año 2003.

lunes, 21 de enero de 2019

Quedó en claro de dónde vienen las balas que asesinan líderes sociales.


Sin pelos en la lengua
Quedó en claro de dónde vienen las balas que asesinan líderes sociales.



Opinión

Luis Carlos Pulgarín Ceballos

La mayor parte de la sociedad colombiana entendió que la solidaridad y el acompañamiento en el duelo no son para, de manera oportunista, sacar provecho político, por eso no salió a hacer show a partir del dolor de las familias de los policías víctimas del atentado terrorista en la Escuela de Cadetes. La marcha del oportunismo uribista fue un fracaso, no llenó plaza en Bogotá, ni en otras ciudades del páís; fue lánguida, muy lánguida. Y eso que la mayoría de marchantes fueron policías y escoltas obligados, además de la tibia izquierda que salió a hacer bulto y buscar votos (Antonio Navarro, Holman Morris, Angela María Robledo, Claudia López, Jorge Robledo, Sanguino y otros).


De otro lado queda por decir que esta "marcha" sirvió para confirmar de qué lado vienen las balas que han asesinado ya más de 500 líderes sociales y defensores de derechos humanos. Con la actitud agresiva y violenta de los derechistas que vociferaban "plomo es lo que hay" y "o te quitás la camiseta o te pelamos", queda más que claro; las balas asesinas provienen de estos sectores que apoyados en un "contamos con el apoyo del presidente" actúan a sus anchas por todas las regiones de Colombia sin mayor control de las autoridades y a sabiendas que las investigaciones por dichos crímenes no tendrán la celeridad que se ha demostrado en aquellos pocos casos que le han convenido a un gobierno inepto y de baja aceptación popular y a un Fiscal General de la Nación, desprestigiado y envuelto en la neblina gris del crimen de la corrupción; estos matones, envalentonados con el dolor ajeno y el olor de la pólvora en sus labios, como los vimos en la pretendida marcha de solidaridad con las víctimas del acto terrorista, saben que tienen Fiscal propio y que los casos serán manipulados para que pasen de agache y queden en la más completa impunidad.


P.D. lástima el ELN, no entendió las dinámicas de lucha política de estudiantes y demás sectores de la sociedad civil que ha salido a rechazar las políticas nefastas de la nueva era del uribismo, a denunciar al Fiscal general de la Nación y rechazar el exterminio de líderes sociales y defensores de derechos humanos.  Cuando esa movilización ciudadana y estudiantil tenía grandes avances para visibilizar dicha criminalidad y corrupción de la derecha, el ELN viene y la torpedea, le hace el juego al uribismo y ayuda a hacer trizas la paz. Lo peor de este acto bárbaro del ELN es que deslegitima nuestras luchas sociales en pro de la paz, pues va en contra vía de nuestros avances por la vía política. No quiero con esta nota final deslegitimar el derecho a la rebelión (incluso armada), que tienen los pueblos; lo que no hay derecho es a que en el afán por dar golpes contundentes al régimen contra el cual se han levantado, hagan mal cálculo del objetivo y caigan en actos  terroristas poniéndose en el mismo nivel criminal de su enemigo.

miércoles, 16 de enero de 2019

HUMOR - RENUNCIA A LA PATRIA POTESTAD

HUMOR
RENUNCIA A LA PATRIA POTESTAD... POR PENA AJENA...

imagen tomada de: http://elaguijonmusical.over-blog.es/article-humberto-martinez-salcedo-un-05-de-julio-nace-el-musico-y-humorista-colombiano-efemerides-musical-78575795.html
textos: montaje canal3sistemaenlinea.blogspot.com



lunes, 26 de noviembre de 2018

Se crea Homenaje BANDO DE HONOR Y DE MEMORIA a lideresas sociales, víctimas y defensoras de Derechos Humanos.

Se crea Homenaje BANDO DE HONOR Y DE MEMORIA a lideresas sociales, víctimas y defensoras de Derechos Humanos.

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos

A instancias de varias organizaciones sociales, artísticas, culturales y de Derechos Humanos se crea el homenaje Bando de Honor y de la Memoria, con el cual se pretende visibilizar la situación de miles de mujeres que por su trabajo en pro de la paz del país, viven en permanente riesgo. En los últimos años, desde 2016, casi 500 líderes sociales han sido asesinados, de este número casi un centenar corresponde a doloroso asesinato de mujeres, sin que el gobierno colombiano tome medidas preventivas efectivas para detener el desangre, por el contrario, altos dignatarios del mismo gobierno se han encargado de tratar de ocultar la realidad  desestimando los crímenes. De otro lado, hay un alto número mujeres que pese a las persecuciones, atentados y permanentes  amenazas han sobrevivido al terrorismo de Estado, sin desfallecer en su lucha de denuncia y compromiso con la defensa de los Derecho Humanos. Para estas sobrevivientes y en memoria de las eternas heroínas desaparecidas y asesinadas durante los últimos años se ha creado este homenaje. 

De esta manera, la noche del 24 de noviembre (a unas horas del día Internacional de la NO violencia contra la mujer), después de función de la obra de teatro de memoria histórica "Ofelia se ahoga en sus penas (en esta guerra todos hemos puesto muertos)"; se dio lectura al BANDO DE HONOR Y DE LA MEMORIA, en homenaje a lideresas, víctimas y defensoras de Derechos Humanos y en memoria de las más de 100 mujeres asesinadas en Colombia, durante los últimos años por su compromiso social, comunitario y con la vida. En dicho evento se anunciaron las 6 valerosas mujeres convocadas para este primer año de homenaje. A ellas, un grupo artistas, corporaciones sociales y culturales, les estarán entregando su merecido reconocimiento el día 10 de diciembre (Día de los Derechos Humanos). Ellas son: Gloria Cuartas Montoya, Martha Delgado, Virgelina Chará, Luz Marina Bernal, María Sanabria y Soyaya Gutiérrez (ver perfil de cada una de ellas en la foto anexa).


Entre las organizaciones que otorgan dicho homenaje se encuentran: 

DeRacaMandaca Taller Creativo,
Canal 3 sistema en línea, periodismo alternativo,
Coopserviandina
Corporación Yurupari
DESCOLPAZ -Corporación para la defensa y promoción de los DDHH-
Corporación Jurídica alternativa Ciudadana - CorpoJurídica A.C.
Dantexco teatro
Asociación Kávala teatro 
Corporación artística Claudicantes
cooperart

A propósito del mierdero que causa un poema lleno de ingenua mierda...


De Luis Carlos Pulgarín Ceballos para el taller de escritores Urabá Escribe.


Imagen tomada de página web de Blu Radio

Tendencioso, tramposo, mentiroso y falto a la verdad el titular de BLU RADIO, creo que en el poema nunca se menciona a Duque, hay muchos presidentes (claro que "al que le caiga el guante..."). A Albeiro le faltó mandar "a su mierda" también a los grandes medios de comunicación o desinformación por el triste e incierto servicio que le prestan al país.

En un país donde, en menos de dos años matan 500 líderes sociales en la más completa impunidad y nadie se escandaliza (ni gobernantes, ni grandes empresarios, ni grandes medios "de comunicación" que pertenecen a estos gobernantes y empresarios), ahora cientos de personas y la prensa tipo "W" Julio Sanchez Cristo y su equipo que se la dan de doble moralistas; alguien usa la palabra mierda y se arma el mierdero, es decir, se rasgan las vestiduras como si ello representara el crimen más horrendo del siglo. 

El arte no puede, no debe ser censurado. La palabra Mierda no está censurada en el lenguaje humano, menos en la literatura (Gabriel García Márquez la hizo grande en su libro El Coronel no tiene quien le escriba; Gonzalo Arango la lanzó a la historia universal literaria en uno de sus poemas en los años 60s). 


Albeiro Flórez Villa puede que no sea Fernando Vallejo que cada que habla escupe mierda para el sarzo (de hecho no lo es ni lo llegará a ser por su formalismo y demasiada neutralidad en una región donde ser neutral fue sospechoso en los años 90s, donde muchos artistas se acomodaron en silencio para que no los tocara el embate del criminal paramilitarismo), pero tiene derecho a su libertad de expresión. 


De otro lado, los periodistas de la W y de Blu, insinúan que los "mierdazos" del poema son para "PorkyPresidente" Duque, el cuestionado y sospechoso Luis Pérez y el alcalde de Apartadó, a este respecto creo que en el poema nunca se menciona a Duque (Presidentes hay muchos), No menciona a Luis Pérez (hay muchos gobernadores), tampoco menciona al alcalde Arteaga (alcaldes hay muchos)... A Albeiro le faltó un verso donde mandara a comer mierda también a los periodistas, los tantos periodistas prepagos que igualmente han parapetado desde sus medios "el edificio" de la corrupción y el crimen. 


Y señor secretario de educación de Apartadó, el poema ya no es un cuadrito decorativo, el poema no tiene camisa de fuerza, el arte debe romper las estructuras formalistas, doble moralistas y maquilladas conque nos han sometido por siglos; el poema debe causar prurito, debe hacer temblar las raíces de una sociedad en crisis ética, donde se odia más a las víctimas que a los victimarios por las falacias de los grandes medios de comunicación y la corrupta cultura de sus élites gubernamentales. 


Paso en falso de Albeiro, al defenderse, al calificar de malo su poema (el poema simple es, quién puede decir qué es malo o bueno hoy día, el arte no aguanta ser sometido a la parcialidad moralista). Paso en falso también eso de pedir disculpas "a la columna de este país" mostrándose servil ante un edificio gubernamental corroído por el crimen; de arrepentidos está lleno el cielo... sólo que en el materialismo filosófico, el cielo no existe, y eso bien lo debe saber el escritor, profesor y filósofo Albeiro Flórez Villa


Ah, que se lo leyó a sus estudiantes... como si los estudiantes, jóvenes de hoy fueran de oídos castos, cuántas "gonorreas" y "maricas" no se les escucha en un minuto de su lenguaje cotidiano, cuántos aquí lo tengo, duro mamita, para que te lo metas, O "a ella le gusta que len duro y se la coman y es que yo quiero la combi completa ¡qué! chocha, culo y teta" silabean al estilo Dadee Yamkee estos mismos jóvenes pegados hoy día al pésimo reggaeton; cuántos "mierdazos" no reciben en sus propias casas... no seamos hipócritas y punto. 

P.D. Si Albeiro sabe aprovechar este cuarto de inusual fama, podrá convertirse en un best seller, ya hay muchos lectores curiosos que me preguntan por el escritor de esa tierra que tanto extraño. 

lunes, 12 de noviembre de 2018

Sistema Penal Integral para menores de edad

Opinión
Sistema Penal Integral para menores de edad

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos
Foto: Luis Carlos Pulgarín Ceballos (Archivo personal)

El aumento de hechos delictivos en donde intervienen jóvenes y adolescentes; los hechos violentos que cada día suceden en los llamados Centros de Rehabilitación o Recepción de Menores, protagonizados por los mismos menores infractores en su etapa de supuesta “reclusión”; así como la reincidencia en acciones delictivas por parte de estos menores después de obtener carta de libertad, está indicando que el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA), creado a instancias del Código de Infancia y Adolescencia (Ley 1098 de 2006) como sistema de investigación, procedimiento y sanción a hechos punibles cometidos por menores de edad, está desbordado, es obsoleto y necesita cambios urgentes.
Se precisa de un Sistema Penal Integral que sancione con más severidad, que genere ejemplo y desmotive a nuevos menores ante la posibilidad de delinquir. Pero, en todo caso, un Sistema Penal Integral que al mismo tiempo que castiga prevenga el ilícito ofreciendo oportunidades sociales a los niños y adolescentes, pues los contextos en que habitan la mayoría de los menores que comenten actos delictivos están minados de la violencia que representan la desigualdad social, las necesidades insatisfechas y la desidia de unos gobiernos que incumplen los mínimos constitucionales básicos para garantizar derechos de dignidad a su población. Ante la falta de un proyecto de vida claro, miles de niños y adolescentes enfrentan el no futuro y caen en la trampa suicida del delito como única manera de supervivencia.

Los menores y su presunta incapacidad  física, psicológica, intelectual y jurídica    
 
Foto: Luis Carlos Pulgarín Ceballos

El SRPA es un sistema diferenciado del procedimiento del Código Penal aplicado para adultos, bajo el supuesto de que un menor de edad que delinque no es intelectual y psicológicamente capaz, es decir algo así como que no es totalmente consciente de los actos que comete puesto que al no estar en su mayoría de edad (los 18), no está aún en situación de idoneidad para ejercer personalmente el cumplimiento de sus obligaciones, incluso el goce de sus derechos jurídicos. Dicho de otra manera, la capacidad es el logro de la madurez física, psíquica e intelectual del individuo que le permite actos a voluntad plena, y esta capacidad en Colombia (como en la mayoría de los países del mundo); sólo la alcanza la persona al cumplir los 18 años. Con esta premisa se considera la necesidad de aplicar un procedimiento sancionatorio diferenciado al que se aplica a los delincuentes adultos, que le dé mayores oportunidades y que sea, de alguna manera, más blando que el sistema aplicado a los mayores de 18 (aunque contradictoriamente el mismo Código de Infancia y Adolescencia remite a las autoridades encargadas de administración de justicia para menores al Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, que se aplica al adulto, como referente para la consideración de la pena).
El presente año de 2018, nació a la vida jurídica La Ley 1885 de 2018 que,  complementando la Ley 1622 de 2013 o Estatuto de Ciudadanía Juvenil, establece los parámetros fundamentales de creación de un sistema político electoral para los jóvenes (consejos territoriales y Nacional de juventudes); desde dicha Ley se promueven entonces nuevos escenarios y mecanismos de participación de un sector poblacional que según la Ley 1622 están entre los rangos de edad de 14 a 28 años; es decir, se incluyen menores de edad entre los 14 y los 18 años. En este sentido, al dar potestad a los adolescentes (de 14 a 18), para elegir y ser elegidos en dicho sistema de participación, se está planteando una nueva interpretación al concepto de “capacidad” en el menor de edad. Dicha potestad lo deja en situación de plena capacidad, ni siquiera de relativa capacidad; pues las responsabilidades políticas asumidas tanto para quienes se eligen como para quienes eligen sus representantes en dichos Consejos Juveniles no son de poca monta jurídica, ni son un juego para aprender a hacer política pública, son un juego serio que deja en manos de los adolescentes y jóvenes elegidos el destino de la política pública juvenil del país en los planes de desarrollo nacional y territorial.
En el anterior sentido, creo que la criminalidad en menores de edad tampoco es un juego para que niños y adolescentes accedan a una experiencia pedagógica de rehabilitación mal administrada como lo ha venido haciendo el ICBF que es el mayor responsable de la administración de los procesos de dicha “reclusión pedagógica”, donde al parecer se siembra la mata del fracaso en las políticas del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes.
Ahora bien, si esta Ley de participación da el entendido de plenas capacidades a los jóvenes; y como otras normas les dan relativa capacidad, por ejemplo para la libre determinación del menor de edad en actos de matrimonio, consentimiento sexual, entre otros; por qué no entrar a debatir jurídicamente el tema de la plena capacidad del adolescente en actos criminales, no de mera infracción a la Ley como lo dan a entender algunos doctrinantes de la infancia y la adolescencia, al parecer para disminuir la responsabilidad delictiva del menor. El hurto, las lesiones personales y el homicidio que son los actos criminales con los cuales más se relacionan los niños y adolescentes no son ligeras infracciones a la Ley, y como tal hay que entender el procedimiento de juzgamiento. No son estos delitos hechos que ameriten una mera amonestación pedagógica, con unas asesorías medianas de psicólogos del ICBF durante un corto tiempo en un Centro de Rehabilitación para adolescentes entre 14 y 18 o con medidas excarcelables para menores de 14.

No sólo sanción carcelaria, tampoco mera atención psicológica.
                                                                                                                          La sanción penal para menores, si bien debe considerar medidas más duras que las actuales, como estoy dándolo a entender en líneas anteriores, debería contemplar varios elementos: la permanencia de la idea de la acción reparativa y de conciliación con la víctima; la idea de la justicia restaurativa para con la sociedad, sin omitir las consecuencias de justicia retributiva, además de incluir unas medidas de equidad social que son la responsabilidad del Estado. Me explico: incluso desde los 12 años, el menor que delinque debe vivir un proceso sancionatorio que incluya: su enfrentamiento con las víctimas, su acto de reparación a las mismas, así como actos de reparación a la sociedad que pueden ser tareas asumidas desde Centros Especiales de Reclusión para Menores desde donde realicen trabajos de tipo social; al mismo tiempo, el Estado deberá crear las condicionas de dignidad, equidad social y rehabilitación de los entornos sociales donde se habrá de recibir al menor, una vez cumpla su sanción en espera de darle las garantías de no reincidencia, es decir, los actos de No Repetición no sólo dependen de la rehabilitación del menor infractor, sino que también de la rehabilitación de sus entornos sociales, en la medida en que el Estado garantice la superación de las necesidades de su ciudadanía se avanzará en la armonía social y se prevendrá, en consecuencia, gran parte de la acción delictiva de los menores, muchas veces desarrollada a instancias de las malas condiciones sociales y económicas de sus entornos. Entonces: sanciones más severas para los menores, sí, pero al mismo tiempo un Estado menos corrupto y más certero en sus compromisos de generar políticas públicas de equidad social que garantice proyectos de vida sanos y seguros a su infancia y adolescencia, alejándola de la idea del delito como un acto de supervivencia en un mundo donde cunde el mal ejemplo desde sus mismo gobernantes.
He dicho.                           

domingo, 28 de octubre de 2018

Ley Naranja JUGO AMARGO PARA EL SECTOR CULTURAL


Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos[1]


¿Qué hay más diverso en el mundo que no sea la cultura? Si hay algo que caracteriza el mundo de la cultura es precisamente su riqueza diversa, su pluralidad, su heterogeneidad. Pretender obviar la multiculturalidad de los pueblos es de tontos y mezquinos. La globalización y la apertura que buscan los Tratados de Libre Comercio han pretendido homogeneizar los sectores culturales del mundo. Los países que se llaman a sí mismos “Estados desarrollados” imponen a los que denominan “Estados subdesarrollados” reglas de juego económicas que más allá de una cuestión colaboracionista de mutuo acuerdo, lo que buscan es precisamente imponer sus propios modelos de vida, negar las particularidades, la identidad y la idiosincrasia (que deben considerar primitiva), de los pueblos  que aún conservan lo que ellos han derrochado en su desmedido afán consumista: la abundante biodiversidad (ambiental, artística y cultural) de países como el colombiano. Y, al tiempo que imponen sus propios modelos de vida sin mayor contenido ético y estético, se roban y patentan usos y costumbres, tradiciones y expresiones creativas de los pueblos y naciones que dominan a partir de su poder económico.

La Ley 1834 de 2017

El 23 de mayo de 2017, el Congreso de Colombia expidió la Ley 1834, más conocida como la Ley Naranja, cuyo objetivo principal es, en términos de la Ley y no de la realidad, “desarrollar, fomentar, incentivar y proteger las industrias creativas” entendidas estas como  aquellas industrias que generan valor en razón de sus bienes y servicios, los cuales se fundamentan en la propiedad intelectual”.

En su artículo segundo la Ley define dichas industrias de la siguiente manera: “Las industrias creativas comprenderán los sectores que conjugan creación, producción y comercialización de bienes y servicios basados en contenidos intangibles de carácter cultural, y/o aquellas que generen protección en el marco de los derechos de autor. Las industrias creativas comprenderán de forma genérica -pero sin limitarse a-, los sectores editoriales, audiovisuales, fonográficos, de artes visuales, de 'artes escénicas y espectáculos, de turismo y patrimonio cultural material e inmaterial, de educación artística y cultural, de diseño, publicidad, contenidos multimedia, software de contenidos y servicios audiovisuales interactivos, moda, agencias de noticias y servicios de información, y educación creativa”.

Para la implementación de dicha Ley, se propone la creación de unas estructuras físico administrativas en las cuales intervendrán autoridades de diferentes sectores del gobierno nacional con tareas coordinadas que deberán articularse desde un Consejo Nacional para la Economía Nacional (artículo 7). Este Consejo Nacional tendrá la misión de la planeación para el desarrollo “potencial de la Economía Creativa”.  Dicho Consejo alimentará sus políticas con los datos arrojados desde la denominada Cuenta Satelital de Cultura y Economía Naranja desde la cual el DANE construirá de manera permanente estadísticas básicas sobre la economía Naranja. Está será, sin duda alguna la información fundamental para las aplicaciones de viabilidad que se requiere en todo proyecto mercantil cuando el objetivo es el crecimiento económico y material de una sociedad más allá del crecimiento intangible de la misma (su sentido de pertenencia, identidad, tradiciones, resistencia, supervivencia, espiritualidad, entre otros).

De otro lado, la Ley, que es una Ley Marco, y de la cual aún faltan sus consecuentes decretos reglamentarios, traza 7 estrategias que serán la columna vertebral de la mercantilización de las industrias creativas, a las cuales apunta la Economía Naranja. La característica de estas estrategias es que cada una de ellas inicia con la letra i, por lo cual son denominadas las 7i, ellas son: información, instituciones, industria, infraestructura, integración, inclusión, inspiración (Artículo 5). Dentro de estas estrategias, se compromete a entidades como el FINDETER y BALCODEX para los procesos de financiación de infraestructura y desarrollo de proyectos y/o productos culturales. Hasta aquí la Ley parece un gesto muy noble con los sectores culturales del país, los que siempre se han caracterizado por ser los sectores olvidados de la política pública nacional. Cualquier persona del común, sin mayor información, podría afirmar que esta Ley lo único que representa es una gran oportunidad para los creadores (artistas y cultores) del país. Pero la realidad es otra. Esta Ley está más allá de la generosidad de empoderar a los sectores culturales y artísticos del país, por el contrario terminará exprimiéndolos a beneficio del lucro de terceros comerciantes. En las siguientes líneas se expondrá el por qué: 

Nichos de negocios diseñados desde el BID

La Ley es el resultado de una imposición del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que desde hace una década inició a estudiar posibles nichos de negocios que ayuden a superar la crisis económica que desde 2008 ha golpeado a diferentes estados de Latinoamérica. En esa búsqueda, el BID hizo estudios en 11 países latinoamericanos, siendo Colombia uno de ellos. En nuestro país, el BID no sólo encontró una gran posibilidad económica en esta economía (los sectores industriales culturales en el país representan entre el 1,5 y el 3,0% del PIB: más de seis billones de pesos se mueven en torno a este sector), sino que encontró los personajes funcionales perfectos a sus intenciones: políticos de oficio que dadas sus aspiraciones desmedidas de poder y su aceptación al neoliberalismo cabalgante que se desarrolla desde los diferentes Tratados de Libre Comercio, le ayudarían a introducir sus pretensiones en el país, entre ellos el actual presidente de Colombia Iván Duque, quién siendo asesor del BID empezó a interesarse por el tema hasta llevarlo como iniciativa de Ley al Congreso de la República (siendo Senador), y luego hacerlo uno de los caballitos de batalla en su campaña a la presidencia. 

En este sentido, la intención primaria del proyecto de economía naranja no es el fortalecimiento de las “industrias culturales” como denominan a los procesos culturales, artísticos y creativos, sino que su centro es el fortalecimiento de la economía del país a partir de la instrumentalización económica de la cultura, como dice el artículo 1 de dicha Ley: aquellas industrias que generan valor en razón de sus bienes y servicios, los cuales se fundamentan en la propiedad intelectual. Una cosa es trabajar por el crecimiento y bienestar de los sectores creativos (los cuales se fundamentan en la propiedad intelectual) y otra muy diferente el pensar en el crecimiento económico del país a partir de la explotación de los primeros.

Miremos aspectos que nos sirven para argumentar la anterior tesis:

1.      El proceso de desarrollo (construcción, debates y aprobación de la Ley), nunca se le participó a los sectores culturales y creativos del país, es decir, su voz no contó para ser tenida en cuenta en la expedición de una Ley tan trascendental para dichos sectores. 
2.      En el pretendido Consejo Nacional de Cultura y Economía Naranja no hay una sola silla para los representantes del sector artístico y cultural (ni para creadores ni para terceros gestores, productores y reproductores culturales), es solo una mesa en la cual estarán los burócratas de alto nivel del gobierno. Pensemos también que desde 1997, con la creación del Ministerio de Cultura, ya existe un Consejo Nacional de Cultura –que no sabemos para qué ha funcionado, pero que existiendo ¿por qué no se planteó la inclusión de este ente en el nuevo Consejo?
3.      No hay incentivos reales para la creación intelectual y la producción cultural, un sector que tradicionalmente adolece de recursos económicos para su desarrollo y al cual le disminuyen presupuestos cada vez más. Con este gobierno -de la Ley Naranja-, contradictoriamente ya se han  hecho anuncios de aumentar billonarias asignaciones para para la guerra (Ministerio de Defensa), mientras al Ministerio de Cultura le bajan presupuestos.  
4.      La Ley lo que promueve el endeudamiento del sector a través de líneas de crédito, desde Bancoldex, que se manejarán, muy seguramente, desde políticas bancarías y poco solidarias o cooperativas con el sector creativo: “el Banco de Desarrollo Empresarial y Comercio Exterior (Bancoldex) estará encargado de crear mecanismos de financiación para emprendimientos creativos, a través de los instrumentos y vehículos que dicha entidad determine según su objeto y competencia” (art. 11). La pregunta es: ¿qué viabilidad de aprobación de crédito se le dará a proyectos culturales como la Filarmónica de Bogotá que, según varios estudios, gasta en un solo concierto más de 300 millones de pesos, mientras  su recaudo en taquilla es inferior a los 10 millones de pesos?.
5.      Como si fuera poco, la misma Ley promueve el endeudamiento de los entes territoriales, los cuales tienen la responsabilidad de garantizar los escenarios culturales para el desarrollo de la mercantilización propuesta en la misma. Para esto la instrucción de la Ley es directa: “El Gobierno nacional a través de la Financiera del Desarrollo Territorial (Findeter), creará líneas de crédito y cooperación técnica para el impulso a la construcción de infraestructura cultural y creativa en los entes territoriales” (artículo 9).
6.      Educación en jornada única ¿educación para la mercadotecnia y la productividad o educación para la construcción ética y creativa de las nuevas generaciones? Una vez más nuestros gobernantes  manifiestan su predisposición contra una pedagogía humanista, una educación que siembre pensamiento crítico y que fundamente en la mente de jóvenes y niños alternativas creativas, inteligentes y plurales de solución a los problemas de la vida diaria. En su artículo 10, la Ley induce, que desde el SENA (Servicio Nacional para el Aprendizaje) caracterizado por formar entes productivos, calificación de mano de obra y avance en habilidades tecnológicas para la competitividad mercantil, sea la institución encargada de imponer la idea de la economía y el progreso material que promueve la Ley Naranja.

Experiencias de referencia negativa

A los anteriores comentarios para promover el debate, tendríamos que agregar otros aspectos, resultado de la realidad colombiana, que nos advierten del riesgo de la implementación de una Ley que sólo busca factorías o facturación a partir de la cultura, el arte y en general los sectores creativos del país. Bástenos mirar la industria editorial e indagar si con la transnacionalización de las artes literarias se ha beneficiado la pluralidad de escritores colombianos o tan sólo se siguen enriqueciendo las editoriales extranjeras y/o a aquellas editoriales colombianas que cada vez publican más títulos de autores que ya están en el dominio público (con derechos patrimoniales de autor libres), que a autores vivos.  Otro ejemplo claro es la transnacionalización de la televisión colombiana a partir de la existencia de dos canales privados que, con los atributos del monopolio que se les ha asignado, llevaron a la desaparición a una pluralidad de productoras de televisión que en los años 80s y 90s fueron signo de calidad y garantía de identidad nacional a partir de sus series y telenovelas y que hoy solo se dedican a mexicanizar y “traquetizar la identidad colombiana” para “poder vender” en el exterior. Irónico que, cuándo en el pasado lo que nos llevó al reconocimiento de calidad audiovisual internacional eran nuestras propias historias regionales, ricas en diversidad, con actores de carácter y no con estrellitas salidas de reinados de belleza y pasarelas de moda, hoy dichos “actores y actrices” de Colombia deben viajar a México o Miami a hacer cursos de dicción a lo mexicano para poder escalar en el mundo de la fama.

Un ejemplo más triste: el de ciertas corporaciones culturales apadrinadas por personajes que hacen carrera en la política nacional; personajes aparentemente con raíz en procesos comunitarios, que una vez elegidos en cargos de elección popular se dedican a legislar y direccionar la contratación a beneficio de sus propias corporaciones (endosadas a terceros), llevando al borde de la quiebra y la desaparición a los grupos de su misma especie, un claro ejemplo de como en el mundo de la competitividad mercantil el pez más grande se come al más chico, sin ningún atisbo de solidaridad y sí con mucha sospecha de alta corrupción. Este ejemplo, sin decir nombres propios, se ha presentado en Bogotá, y muchos sabrán a quienes hacemos referencia.

En esta Ley no cabemos todos

La parte más aberrante de la Ley es la ignorancia de la heterogeneidad del sector y su interés    fundamental en convertir en industria unas manifestaciones cuya propiedad y origen son precisamente los valores intangibles o inmateriales.

En nuestro territorio podríamos clasificar, de alguna manera, los diferentes sectores culturales y artísticos que desde diferentes perspectivas le apuestan a sus proyectos creativos:

a.       Grupos de resistencia cultural: aquellos grupos originarios de sectores minoritarios (étnicos y populares), que su mayor interés es la pervivencia de su identidad, de sus tradiciones y arraigos, de sus valores y pertenencias ancestrales. Grupos afrocolombianos, indígenas, de comunidades rom, entre otros, que están lejos de la contaminación consumista y capitalista que pretende la misma Ley.

b.      Grupos de resistencia política: grupos culturales que generan obras artísticas  de contra discurso al discurso de poder y de legitimación de gobiernos tradicionalmente ineptos y corruptos, violadores de los derechos humanos en todas sus expresiones. Grupos culturales que se erigen como la memora histórica cuando los historiadores del sistema pretenden tergiversar o negar los verdaderos hechos y causas del conflicto colombiano, grupos que de alguna manera su valor es intangible, pues se erigen como la columna vertebral de la consciencia y la moral del país.
c.       Grupos o empresas “culturales y educativas” que desarrollan sus procesos de capacitación y de pedagogía instrumentalizando el arte  y la cultura, no menos creativos que los grupos anteriores, pero su centro no es el arte y la cultura como tal sino la capacitación, publicidad y propaganda de grupos sociales y empresariales en cuestiones políticas como la convivencia, la resolución de conflictos y el desarrollo social, entre otros; y de cuestiones empresariales como las denominadas pausas activas en las empresas y estrategias de publicidad BTL en promoción de productos y servicios comerciales.
d.      Sectores artísticos de entretenimiento (ni tan siquiera culturales), pertenecientes a los mercados de los grandes espectáculos con artistas de renombradas marcas o artistas que son renombradas marcas, cuyo mayor valor es la fama y su pertenencia a las élites de la farándula televisiva y demás industrias que generan altos impactos de consumo en las masas.

Si la Ley Naranja se implementará tal y como es la intención del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); hecho al cual le juega el actual presidente de Colombia y su Ministra de Cultura, los grupos de la clasificación a y b (los de resistencia cultural y política), desaparecerían con nefatas consecuencias para la identidad cultural y democrática del país, sucumbirían estos grupos ante los grupos y sectores mercantiles de las clasificaciones c y d, pues son los más afines a los proceso de emprendimiento mercantil y que, sin duda alguna y sin mayores reparos se alinearían en dicho propósito de industrialización del arte y la cultura. Es decir, los grupos pertenecientes a los sectores que aquí clasificamos como del a y el b, siendo muy importantes para la identidad, la convivencia y el desarrollo ético y democrático del país serían inviables económicamente hablando (en este caso para Bancoldex, entidad responsable de los financiamientos crediticios para la industria cultural), pues siempre necesitarán de algún subsidio, nunca recogerán por taquilla la totalidad de lo que se invierte en sus creaciones. No obstante, dichos grupos o sectores (a y b), igual que la Filarmónica de Bogotá son tan trascendentales para la identidad y la democracia colombiana que deben ser protegidos en cumplimiento constitucional de los artículos 1 (dignidad integral, pluralidad, participación, solidaridad y prevalencia del interés común), 7 (protección y reconocimiento de la diversidad étnica y cultural), 8 (protección de riqueza cultural y natural del país), 20 (libre expresión), 25 (derecho al trabajo digno), 61 (protección a la propiedad intelectual) y los artículos 70, 71 y 72 que desde la Carta Magna de 1991 garantizan la protección, promoción y fomento de las manifestaciones culturales en igualdad de condiciones.

En conclusión.

Es urgente una revisión integral a la Ley Marco de la llamada Economía Naranja para que no sea un trago amargo para amplios sectores artísticos, culturales y creativos. Las políticas creativas y/o intelectuales del país no pueden depender de la viabilidad del comercio de las denominadas industrias y/o emprendimientos culturales, en los cuales siempre habrá un tercero distribuidor, vendedor o representante que termina con mayores beneficios que el autor intelectual  o productor original de las obras y proyectos artísticos. Cosa diferente a las leyes del mercado son los procesos culturales llenos de valor inmaterial, pero tan necesarios para la construcción de la identidad, el sentido de pertenencia y la ética democrática del país.    

Octubre 1 de 2018



[1] Comunicador Social, Abogado, Artista, Catedrático en las facultades de Derecho y Comunicación Social en Institución Universitaria de Colombia.